Posts Tagged ‘ Hespèrion XXI ’

In Memoriam – Montserrat Figueras [1942-2011]

Díaspora Sefardí | Romances & Música instrumental – Alia Vox AV 9809 A+B [CDx2]
Montserrat Figueras, canto | Dirección: Jordi Savall
Ensemble Hespèrion XXI:
Montserrat Figueras (voice), Yair Dalal (oud), Ken Zuckerman (lute, sarod), Pedro Memelsdorf (recorders), Begoña Olavide (psaltery, qanun) Andrew Lawrence-King (arpa doppia), Edin Karamazov (medieval lute), Arianna Savall (medieval harp), Jordi Savall, (lira, viola, rebab), Xavier Díaz (renaissance lute), Pedro Estevan (percussion)] – Jordi Savall, dir.
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Viagem musical pela Istambul de Orhan Pamuk

Segundo a Academia Sueca, o autor foi distinguido com o Prémio Nobel da Literatura 2006 porque, ‘na busca pela alma melancólica da sua cidade, descobriu novos símbolos para o confronto e o cruzamento de culturas’.
Alvo dos nacionalistas turcos pela sua defesa da causa arménia e curda, Pamuk é autor de uma obra que descreve as tensões da sociedade turca, entre o Oriente e o Ocidente, e tem-se, repetidamente, pronunciado contra os fundamentalismos e pelo entendimento entre as culturas.
Uma mensagem cuja importância é mais do que evidente na actual conjuntura e que vale para todos os fundamentalismos: religiosos, políticos, étnicos.
Via Agenda Cultural de Lisboa

Mare Nostrum – Ligação entre Música e História

«Sem os sentidos não há memória e sem a memória não há inteligência.»
Voltaire, A Aventura da Memória e Outros Contos, 1773

Festival Monteverdi – Vivaldi | Concerto Inaugural – 01 Jun 2013
Mare Nostrum – Diálogo entre música veneziana, otomana, árabe-andaluza, sefardita e arménia da bacia do Mediterrâneo
Lior Elmaleh & Irini Derebei (voz) | Hesperion XXI & Jordi Savall

Espíritu de Armenia

Armenia es una de las más antiguas civilizaciones cristianas de Oriente y ha sobrevivido de forma milagrosa a una historia convulsa y particularmente trágica. Desde su fundación se encuentra situada, en términos políticos y geográficos, en medio de otras grandes culturas en las que predominan las creencias orientales y musulmanas; y ha experimentado una historia muy dolorosa, salpicada por guerras y matanzas extremas cuyas consecuencias han sido la desaparición de más de la mitad de sus habitantes, el exilio de muchos otros y la pérdida de grandes partes del territorio. A pesar de todo ello,  ha sabido conservar la esencia de sus particularidades nacionales a lo largo de los siglos, empezando por la creación de un alfabeto propio (en 405 por el monje Mesrop Mashtots) y siguiendo por el rico patrimonio arquitectónico que hoy se encuentra disperso más allá de sus territorios actuales. Y, si ese patrimonio tangible es un testimonio de lo más asombroso, también ha conservado un rico patrimonio intangible en el ámbito musical: un repertorio muy rico y diferenciado, pero por desgracia poco conocido (salvo el correspondiente al duduk).
En todas las culturas desarrolladas, la música –representada por ciertos instrumentos y los modos de cantar y tocar que pueden concretizarla– se convierte en el reflejo espiritual más fiel del alma y la historia de los pueblos. De entre todos los instrumentos utilizados en sus antiguas tradiciones musicales, Armenia ha concedido una preferencia particular a un instrumento único, el duduk, hasta el punto de que cabe afirmar que dicho instrumento la define de un modo casi absoluto. En cuanto se escuchan los primeros sones de esos instrumentos (que suelen tocar en dúo), la calidad (casi vocal)  y la suavidad de sus vibraciones nos transportan a un universo poético fuera de lo común y nos arrastran hasta una dimensión íntima y profunda. La música se convierte en un verdadero bálsamo, sensual y espiritual a la vez, capaz de llegarnos directamente al alma y, acariciándola, curar todas las heridas y pesadumbres.
Montserrat Figueras sentía una profunda simpatía y una gran fascinación por esos instrumentos armenios (en especial, por el duduk y la kamancha) y también una gran admiración por las extraordinarias cualidades musicales de nuestros amigos músicos de Armenia. Tras su muerte, hallé un gran consuelo con la escucha de esos maravillosos lamentos para dos duduks y kamanchas, y por eso les pedí que vinieran a las ceremonias que organizamos para despedir a nuestra querida Montserrat. Sus intervenciones musicales llenaron los lugares con los sonidos de otro mundo, pero también con una belleza y una espiritualidad conmovedoras. Tras esos momentos de una emoción tan intensa y bajo el impacto del profundo consuelo que su música me aportaba, se me ocurrió dedicar este singular proyecto a la memoria de Montserrat Figueras y rendir nuestro homenaje personal a un pueblo que tanto ha sufrido en su historia (un sufrimiento que dista hoy de ser plenamente reconocido) y un pueblo que, a pesar de tanto dolor, ha inspirado unas músicas muy llenas de amor y portadoras de paz y armonía. Al mismo tiempo, también quiere ser un sincero homenaje a esos músicos extraordinarios que dedican su vida a mantener viva la memoria de esa antigua cultura.
Como por un maravilloso azar, el queridísimo amigo y gran maestro de la kamancha Gaguik Mouradian, me había ofrecido (ya, en el 2004) diversas antologías de músicas armenias, entre las cuales se encontraba el portentoso Tesauro de melodías armenias publicado en 1982 en Ereván por el musicólogo Nigoghos Tahmizian, donde que encontré los más hermosos ejemplos de ese repertorio, completados luego con las piezas para kamancha y otras para dos duduks propuestas por los amigos músicos armenios. Con la colaboración de otro músico extraordinario y también amigo muy querido, el intérprete de duduk Haig Sarikouyoumdjian, he pasado varios meses de estudio y trabajo cotidiano descifrando los secretos de esas antiguas y bellísimas melodías, escuchando viejas grabaciones  e investigando las claves «secretas» del estilo y el carácter de cada una de esas músicas. Durante estos últimos meses no ha habido noche que no concluyera sin unas horas maravillosas estudiando y disfrutando de la interpretación de esas melodías dotadas de tan poderoso encanto.
Por último, pudimos encontrar las fechas para trabajar juntos y, entre finales de marzo y principios de abril nos reunimos en la maravillosa iglesia colegial de Cardona para grabar todas las piezas elegidas en este homenaje personal y colectivo dedicado al cautivador y elegíaco Espíritu de Armenia. A continuación y gracias la colaboración de Lise Nazarian, otra querida amiga de Armenia, nos dedicamos a la búsqueda y el estudio de los elementos complementarios de la música para la realización del libreto del disco: libros sobre el arte y la historia de Armenia, que encontramos en abundancia gracias a Armen Samuelian y Alice Aslanian, conservadores y animadores de la fabulosa Librairie Orientale, situada en la calle Monsieur le Prince de París, y elección también del especialista J.-P. Mahé para la presentación de un resumen básico sobre el arte y la historia del país. De forma complementaria, Manuel Forcano aportó textos sobre la memoria del Genocidio y la cronología de su historia: una historia que, modestamente, queremos contribuir a mantener viva con la emoción de las músicas de esta grabación.
Sin Emoción no hay Memoria, sin Memoria no hay Justicia, sin Justicia no hay Civilización, y sin Civilización el ser humano no tiene futuro.
JORDI SAVALL
Versalles, 5 de julio del 2012
Traducción: Juan Gabriel López Guix

Lope de Vega – 450 anos do nascimento

Comemoram-se hoje os quatrocentos e cinquenta anos do nascimento de Lope de Vega [1562-1635].
A emissão desta semana do Musica Aeterna, dedicada ao poeta, dramaturgo, fundador da comédia espanhola e um dos mais prolíficos autores da literatura universal, inclúi, para além da leitura de vários poemas seus traduzidos pelo meu amigo José Bento, que acabou de completar oitenta primaveras, uma passagem do “Dom Quixote” de Miguel de Cervantes e repertório de Alonso Mudarra, Pedro Rimonte, Francisco Guerrero, Sebastián de Vivanco, Luys de Narváez, Diego Ortiz, Tomás Luis de Victoria, Antonio de Cabezón, Rodrigo de Ceballos, Antonio Martín y Coll e de autores anónimos, todos contemporâneos de Lope de Vega na Espanha dos séculos XVI e XVII.
O link para o podcast será aqui colocado logo que seja disponibilizado pela Antena 2.
    Atada al mar Andrómeda lloraba,
los nácares abriéndose al rocío,
que en sus conchas cuajado en cristal frío,
en cándidos aljófares trocaba.
    Besaba el pie, las peñas ablandaba
humilde el mar, como pequeño río,
volviendo el sol la primavera estío,
parado en su cénit la contemplaba.
    Los cabellos al viento bullicioso,
que la cubra con ellos le rogaban,
ya que testigo fue de iguales dichas,
    y celosas de ver su cuerpo hermoso,
las nereidas su fin solicitaban,
que aún hay quien tenga envidia en las desdichas.
    Atada ao mar, Andrómeda chorava,
os nácares abrindo-se ao rocio,
que em conchas coalhado em cristal frio,
em cândidos aljófares tornava.
    Beijava o pé, as rochas abrandava
humilde o mar, como um pequeno rio;
o sol tornando a primavera estio,
parado em seu zénite a contemplava.
    Os cabelos ao vento buliçoso,
que a cobrisse com eles lhe rogavam,
já que foi testemunha de iguais ditas;
    ciosas de ver seu corpo tão formoso,
as Nereidas seu fim solicitavam,
que até há quem tenha inveja nas desditas.

Jordi Savall – Le Royaume Oublié – 2

A ilustração musical da obra The Forgotten Kingdom/Le Royaume Oublié, expressa através da arte trovadoresca, relata a intolerância e perseguição por parte da igreja católica sobre os cátaros, no que se constitui como um compêndio sobre a história do sul da Europa nos séculos XI a XIV. Quem tiver a bondade de ouvir as cerca de duas horas deste vídeo (enquanto permanecer em rede), não dará o tempo por perdido.

A ciência e a música no Império Otomano

Em “Istanbul”, Jordi Savall reúne a música praticada na corte otomana do século XVII com repertório tradicional sefardita e arménio num aliciante mosaico de ritmos e cores

O diálogo entre culturas musicais diferentes e a combinação das tradições musicais populares e eruditas são componentes essenciais do percurso artístico de Jordi Savall. Num dos seus últimos CDs – entretanto saiu já um outro importante projecto no formato de livro-disco (“Le Royaume Oublié”), dedicado à Cruzada Albigense, que será objecto de recensão num dos próximos suplementos – o músico catalão propõe um interessante cruzamento entre a música praticada no Império Otomano do século XVII com a música tradicional sefardita (dos judeus oriundos de Espanha e Portugal) e arménia, populações representadas entre os músicos da corte de Istambul. O projecto reúne músicos da Turquia, da Arménia, de Israel, de Marrocos e da Grécia, além do agrupamento de Savall (Hespèrion XXI), e tem como ponto de partida o “Livro da Ciência da Música”, antologia reunida por Dimitrie Cantemir (1673-1723), príncipe da Moldávia, que chegou a Istambul em 1693.
Nesta cidade viveu cerca de duas décadas, primeiro como penhor da fidelidade do seu pai ao sultão, depois como representante diplomático do pai e do irmão enquanto governadores da Moldávia. Era um apaixonado pela história, pelo estudo das religiões, pela filosofia, pelas artes e pela música e conta-se que era um excelente intérprete de tanbur, instrumento de cordas dedilhadas da família do alaúde. No “Livro da Ciência da Música” reuniu 355 composições (nove das quais compostas por ele próprio), formando assim a mais importante colecção de música instrumental otomana dos séculos XVI e XVII conhecida.
As peças seleccionadas para a gravação são intercaladas por improvisações formando um aliciante mosaico de cores e ritmos. Constituem também um catálogo de melodias, modos, ritmos de grande complexidade e de instrumentos exóticos (duduk, ney, oud, kamancha, tanbur, entre outros). Está implícita um forte componente de recriação, mas não é tanto a reconstituição histórica que está em causa; antes, um exercício criativo de música viva que combina o passado e o presente, as músicas do mundo e a experiência no âmbito da tradição erudita ocidental.
Mas as classificações são o menos importante perante um resultado sonoro que é frequentemente hipnótico e revelador de músicos com forte carisma, criatividade e grande domínio técnico.
Texto de Cristina Fernandes, publicado no ÍPSILON em 27-01-2010
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