Archive for the ‘ YouTube ’ Category

Encontro de Civilizações – Dimitrie Cantemir (1673-1723)

ISTANBUL. DIMITRIE CANTEMIR
“The Book of the Science of Music” and the Sephardic and Armenian musical traditions

HESPÈRION XXI – Yair Dalal oud, Driss El Maloumi oud, Pierre Hamon ney & flûte, Dimitri Psonis santur
Pedro Estevan percussion, Jordi Savall rebab, vielle et lire d’archet
MUSICIENS INVITÉES
Kudsi Erguner ney, Derya Türkan Istanbul kemençe, Yurdal Tokcan oud, Fahrettin Yarkın percussion, Murat Salim Tokaç tanbur, Hakan Güngör kanun, Gaguik Mouradian kemancha, Georgi Minassyan duduk, Haïg Sarikouyomdjian duduk et ney « Beloul », Haroun Taboul tanbur à archet
Direction: JORDI SAVALL
1. Taksim (Kanun, Vièle, Oud, Kemence et Tanbur) Improvisation
2. Der makām-ı ‘Uzzâl uşūleş Devr-i kebīr – Mss. Dimitri Cantemir (118) Anonym (ancien)
3. Los Paxaricos (Isaac Levy I.59) – Maciço de Rosas (I.Levy III.41) Sépharade (Turquie)
4. Taksim (Kanun) Improvisation
5. Der makām-ı Muhayyer uşūleş Muhammes (Mss. D.Cantemir 285) Kantemiroğlu
6. Chant et Danse (2 Duduk et percussion) Tradition Arménienne
7. Taksim (Oud) Improvisation
8. Der makām-ı Hüseynī Semâ’î (Mss. D.Cantemir 268) Baba Mest
9. El amor yo no savia (I.Levy II.80) Sépharade (Esmirna)
10. Taksim (Lira) Improvisation
11. Der makām-ı Şūri Semâ’î (Mss. D.Cantemir 256) Anonyme (ancien)
12. Lamento: Ene Sarére (2 Duduk) Barde Ashot (Arménien)
13. Madre de la gracia (I. Levy III.29) Sépharade (Turquie)
14. Taksim (Kanun, Tanbur, Santur et Oud) Improvisation
15. Der makām-ı [Hüseynī] uşūleş Çenber (Mss. D.Cantemir 96) Edirne’li Ahmed
16. Taksim & Makam «Esmkhetiet-Yis kou ghimeten-Tchim guichi» Barde Sayat Nova (Arménien)
17. Taksim (Kanun, Tanbur et Oud) Improvisation
18. Der makām-ı ‘Uzzâl uşūleş Berevsan (Mss. D.Cantemir 148) ‘Alí H^äce (Ali Hoca)
19. Venturoso Mançevo (I. Levy II.58) Sépharade (Esmirna)
20. Taksim (Kemence, Kanun, Oud et Tanbur) Improvisation
21. Der makām-ı Hüseynī Sakīl-i Ağa Rıżā (Mss. D. Cantemir 89) Anonyme (ancien
)

“El libro de la ciencia de la música” y las tradiciones musicales sefardíes y armenias
_____________________________________________________________________

En la encrucijada de dos continentes, el europeo y el asiático, ESTAMBUL para los otomanos, CONSTANTINOPLA para los bizantinos, es ya en la época de Dimitrie Cantemir (1673-1723) un verdadero hito de la historia; a pesar del recuerdo y la presencia muy evidente de la antigua Bizancio, se había convertido en el auténtico corazón del mundo religioso y cultural musulmán. Extraordinaria mezcla de pueblos y religiones, no deja de atraer a viajeros y artistas europeos; Cantemir desembarcó en la ciudad en 1693, a la edad de 20 años, primero como rehén y luego como representante diplomático de su padre, que gobernaba Moldavia. Se convirtió en un famoso intérprete de tanbur, una especie de laúd de mástil largo, y fue también un compositor muy apreciado por su obra Kitâb-ül ilm-il mûsikî (El libro de la ciencia de la música), que dedicó a sultán Ahmed III (1703-1730).
Tal es el contexto histórico ante el que adquiere forma nuestro proyecto «El libro de la ciencia de la música de Dimitrie Cantemir y las tradiciones musicales sefardíes y armenias». Queremos presentar las músicas instrumentales “cultas” de la corte otomana del siglo XVII procedentes de la obra de Cantemir, en diálogo y alternancia con las músicas “tradicionales” del pueblo, representadas aquí por las tradiciones orales de los músicos armenios y de las comunidades sefardíes acogidas, tras su expulsión del reino de España, en ciudades del Imperio otomano como Estambul o Esmirna.En Europa occidental, la imagen cultural otomana nos ha llegado muy deformada por la larga lucha de ese Imperio por avanzar hacia Occidente, lo cual nos ha hecho olvidar la riqueza cultural y, sobre todo, el ambiente de tolerancia y diversidad que existía en el Imperio en esa época. Nos lo señala Stefan Lemny en su interesante ensayo Les Cantemir al recordar «que, en realidad, Mehmed II perdonó la vida de los habitantes cristianos tras la toma de Constantinopla; y, no sólo eso, ya que algunos años más tarde, alentó el regreso de las antiguas familias aristocráticas griegas en el barrio llamado Fanar o Fener, vestigio de la época bizantina». Más tarde, bajo el reino de Solimán –época dorada del Imperio—, los contactos con Europa se intensificaron, al tiempo que se desarrollaron las relaciones diplomáticas y comerciales. Como recuerda Amnon Shiloah en su excelente obra La musique dans le monde de l’islam: «Aunque Venecia poseía una misión diplomática en Estambul, durante el siglo XVI, el Imperio se volvió hacia Francia. El tratado concluido en 1536 entre Solimán y el “rey de los cristianos”, Francisco I, fue el factor decisivo de acercamiento que favoreció los encuentros. En esa ocasión, Francisco I envió a Solimán una orquesta en señal de amistad. El concierto dado por ese conjunto parece haber inspirado la creación de dos nuevos ritmos (compases), introducidos desde entonces en la música turca: el frenkcin (12/4) y el frengi (14/4)».A partir de 1601, el Patriarcado de la Iglesia ortodoxa, punto de encuentro de la aristocracia griega venida de todos los rincones del Imperio, de las islas del mar Egeo, el Peloponeso, las regiones europeas o Asia Menor, se instala definitivamente en el barrio denominado Fanar, donde se habían instalado ya las antiguas familias aristocráticas griegas tras la caída de Constantinopla. Así, mediante la existencia de ese núcleo de población, la antigua capital bizantina siguió representando el corazón de la ortodoxia de todo el Imperio. Por esta razón, la Academia (o Gran escuela) del Patriarcado ejerció una auténtica hegemonía cultural. Basándose en la lectura de Cantemir, Voltaire evoca las disciplinas que allí podían estudiarse: el griego antiguo y moderno, la filosofía de Aristóteles, la teología y la medicina: «Admito –escribe– que Demetrius Cantemir ha recogido muchas fábulas antiguas; pero no puede haberse equivocado respecto a los monumentos modernos que vio con sus propios ojos ni respecto a la academia en la que se educó».

 

El libro de la ciencia de la música de Dimitrie Cantemir, que nos ha servido de base como fuente histórica para nuestra grabación, es un documento excepcional en muchos aspectos; ante todo, como fuente fundamental de conocimiento de la teoría, el estilo y las formas musicales del siglo XVII, pero también como uno de los testimonios más interesantes sobre la vida musical de uno de los países orientales más importantes. Esa antología de 355 composiciones (de las cuales 9 pertenecen al propio Cantemir), escritas en un sistema de notación musical inventado por su autor, representa la más importante colección de música instrumental otomana de los siglos XVI y XVII que ha llegado hasta nuestros días. Empecé a descubrir ese repertorio en 1999 durante la preparación del proyecto sobre Isabel I de Castilla, cuando nuestro colaborador y amigo Dimitri Psonis, especialista en músicas orientales, nos propuso una antigua marcha guerrera de esa colección como ilustración musical de la fecha de la conquista de Constantinopla por parte de las tropas otomanas de Mehmed II.
Un año más tarde, durante nuestra primera visita a Estambul con ocasión de un concierto con Montserrat Figueras y Hespèrion XX y de un encuentro en el Centro Cultural Yapı Kredi, tuvimos la suerte de recibir como regalo de nuestros amigos estambulíes Aksel Tibet, Mine Haydaroglu y Emrah Efe Çakmak la primera edición moderna de las composiciones contenidas en El libro de la ciencia de la música de Dimitrie Cantemir. Enseguida quedé fascinado por las piezas de esa antología y la historia de ese hombre, y me dediqué a estudiarlos con el fin de conocer mejor esta cultura a la vez tan cercana a nosotros, pero que nos parece muy lejana por puro desconocimiento. Me propuse investigar el contexto histórico y estético que permitiría la realización de un proyecto interesante. Seis años más tarde, durante la preparación del proyecto ORIENT-OCCIDENT, pude seleccionar cuatro magníficos makams que dieron a dicho proyecto una dimensión nueva por ser la única música oriental que no provenía de una tradición oral, sino de una fuente escrita de la época. Y, por último, en el 2008 y como continuación natural de ese primer proyecto de diálogo entre Oriente y Occidente, hemos podido reunir un magnífico grupo de músicos de Turquía (oud, ney, kanun, tanbur, lyra y percusiones) y, junto con músicos de Armenia (duduk, kemancha y ney «Belul»), Israel (oud), Marruecos (oud) y Grecia (santur y morisca) y con los principales solistas especialistas habituales de Hespèrion XXI, hemos preparado y realizado esta grabación. Aprovecho para expresar a todos ellos mi sincera gratitud, muy consciente de que sin su talento y sus conocimientos este proyecto no habría podido realizarse.
De entrada, el trabajo más delicado fue hacer la selección de una decena de piezas, entre un conjunto 355 composiciones, eligiendo las más representativas y las más variadas de entre los makams más hermosos, sabedores de que la elección se hacía desde nuestra sensibilidad occidental. Después de esa decisión tan difícil, hubo que completar las partes elegidas para la parte otomana con la realización de los correspondientes taskims, auténticos preludios interpretados de forma improvisada antes de cada makam. Paralelamente, abordamos la selección de las piezas sefardíes y armenias. Para el repertorio sefardí elegimos músicas procedentes del repertorio ladino conservado en las comunidades de Esmirna, Estambul y otras regiones del antiguo Imperio otomano; y, para el armenio, las piezas más hermosas de entre las diferentes opciones que nos proporcionaron los músicos armenios Georgi Minassyan (duduk) y Gaguik Mouradian (kemancha).
Seguramente, todas esas composiciones son hoy interpretadas de modos muy diferentes a las que corresponden a la época de Cantemir, así que para conocer otras posibilidades de interpretación hubo que recurrir a relatos diversos, realizados a menudo por viajeros europeos, que nos hablan de los particularismos de la música otomana en esas épocas antiguas y nos aportan una serie de consideraciones interesantes sobre la ejecución, la práctica, los instrumentos, las orquestas de corte o militares y las ceremonias de las cofradías místicas. Como, por ejemplo, las observaciones de Pierre Belon en 1553, quien nos habla de la extraordinaria habilidad de los turcos para fabricar con intestinos cuerdas para [instrumentos de cuerdas] arcos y laúdes, «que son más comunes aquí que en Europa»; Belon añade que «numerosos pueblos saben tocar uno o varios tipos [de instrumentos], cosa que no ocurre en Francia o Italia». También menciona la existencia de una gran variedad de flautas y nos habla de las maravillosa dulzura de la sonoridad del miskal (flauta de Pan). Por su parte, el viajero italiano Pietro Della Valle describe en 1614 que la dulzura de ese instrumento «no alcanza la de la flauta larga (ney) de los derviches». Hacia 1700 el propio Cantemir nos explica: «Quizá se encuentre extraño en Europa lo que cuento aquí –reconoce en su Historia del Imperio otomano– sobre el gusto por la música en una nación con reputación de bárbara entre los cristianos». Cantemir admite que la barbarie pudo reinar en la época de la cruzada del Imperio; pero, con el final de las grandes conquistas militares, las artes «frutos comunes de la paz, han acabado por encontrar su lugar en esos espíritus». Y concluye con estas líneas, que debieron de interpelar a sus lectores europeos: «Me atrevo incluso a avanzar que la música de los turcos es mucho más perfecta que la de Europa en lo que respecta al compás y la proporción de las palabras, pero también que es tan difícil de comprender que apenas encontraremos tres o cuatro personas que conozcan a fondo los principios y delicadezas de ese arte» (Historia, II, p. 178).
Deseamos subrayar esta observación sobre la complejidad de una música que «es mucho más perfecta que la de Europa en lo que respecta al compás», porque la hemos experimentado realmente; en los nuevemakams seleccionados, encontramos los siguientes compases (o ritmos): 14/4, 16/4, 10/8, 6/4, 12/4, 48/4 y 2/. De esos siete compases únicamente los ritmos de 6/4 y 2/4 son habituales en el mundo occidental. El compás determina el ritmo y el tempo, pero el tempo se establece sobre bases más subjetivas o incluso vinculadas a las circunstancias, al contexto social y también a unas situaciones siempre dependientes de la evolución de las costumbres. Al igual que en el mundo occidental, donde la mayoría de danzas originalmente muy vivas desarrolladas a partir de tradiciones populares (como la folia, la chacona, la zarabanda o el minueto) se volvieron bastante moderadas o incluso lentas tras varios años de influencia de la pompa y el carácter ceremonioso de la corte, parecería evidente que un fenómeno parecido se hubiera producido también en la música de la corte otomana. En efecto, las danzas y músicas instrumentales creadas por los músicos de la corte, inspirados en músicas populares, experimentan progresivamente y, de modo especial, durante el siglo XX un notable enlentecimiento motivado por las influencias formales de la propia corte y también por la idea religiosa de que toda música de cierta nobleza debe ser controlada y moderada. Creemos que en la época de Cantemir esa evolución todavía no había comenzado; la síntesis de una música clásica y popular es muy evidente en las composiciones de ese período; en especial, en las obras reunidas en la antología de Cantemir o en las composiciones de Eyyûbi Bdekir Agha (fallecido en 1730). Fué durante 1718 y 1730 –años muy florecientes para todas las artes–, la época conocida como “Lâle Devri” o de los Tulipanes Negros –cuyo nombre proviene de los jardines de tulipanes cultivados a orillas del Bósforo-, cuando los músicos de la corte descubrieron en los jardines imperiales el arte de los bardos populares (âsik). Por ello, nuestra elección interpretativa de los tempi es mucho más animada que la que suele escucharse en las interpretaciones actuales de esas músicas del repertorio otomano.
Otra diferencia importante es la instrumentación. Al contrario de los conjuntos contemporáneos que interpretan casi siempre las piezas con todos los instrumentos, hemos procedido a una variada dosificación de la instrumentación, de tal manera que podemos utilizar todos los instrumentos en las secciones equivalentes a nuestro “rondó” o ritornelo, mientras que en las otras secciones del makam los diferentes instrumentos alternan sus intervenciones o están presentes según el carácter de la sección o en función del desarrollo de la pieza. Subrayemos, por último, que, aunque la primera notación utilizada por los músicos turcos fue una notación cercana a la alfabética, la inventada por Dimitrie Cantemir es de gran ingenio y precisión; permite diferenciar con claridad las diversas formas de afinar los bemoles o los sostenidos en función de los modos utilizados.
No se trata sólo de mostrar que el imaginario diálogo musical entablado con ocasión de la presente grabación es posible, sino sobre todo de recordar que corresponde a una auténtica realidad histórica. Al margen de la gran diversidad y riqueza cultural de ese Estambul del tiempo de Cantemir, no hay que olvidar la presencia en la corte imperial de músicos griegos, armenios y judíos confirmada en diferentes fuentes. El conde de Saint-Priest, embajador francés en Estambul, observa los prejuicios de los otomanos ante las artes en general, lo cual los condujó a ceder la profesión de músico a los no musulmanes. En efecto, «la mayor parte de los servidores músicos del gran señor, considerados como los Orfeos del Imperio turco [como será el caso del propio Cantemir], son de origen griego, judío o armenio». Más tarde, hacia los años finales del siglo XVIII y los primeros del siglo XIX, algunos de los nombres más ilustres son el armenio Nikiğos y el intérprete judío de tanbur Tamburî Ishaq (fallecido hacia 1815).
En ese contexto de excelencia musical, Dimitrie es particularmente reputado por su virtuosismo con eltanbur. El cronista Ion Neculce expresa una admiración superlativa: «Ningún constantinopolitano podía tocar mejor que él». Ese instrumento, afirma, «es el más completo y perfecto de todos los conocidos o que hemos visto» y el que «reproduce con precisión y sin fallos el canto y la voz que surge del aliento humano». Esta opinión puede parecer exagerada si no tenemos en cuenta que en esa época el instrumento se tocaba pulsándolo como un laúd y también con un arco y sostenido como una viola da gamba; y, coincidencia significativa, precisamente la viola da gamba era considerada en la misma época en Francia como el instrumento que mejor podia imitar todos los matices propios de la voz humana.
JORDI SAVALL
Edimburgo, agosto del 2009
Traducción: Juan Gabriel López Guix
P. S. Deseo agradecer a Amnon Shiloah, Stefan Lemny, Ursula y Kurt Reinhard sus trabajos de investigación y análisis sobre la historia y la música de la época, que me han servido para documentar ciertas fuentes de mi comentario. Via.

Música Sacra – Tallis, Byrd e os Tudors

Num magnífico documentário produzido pela BBC-Four, o actor Simon Russell Beale percorre o florescimento da música sacra ocidental, através da música de Thomas Tallis e William Byrd, dois compositores no centro do próprio Renascimento musical de Inglaterra, através das interpretações do Ensemble The Sixteen, dirigido por Harry Christophers.
Estamos de volta à dinastia dos Tudor (entre 1485 e 1603), período de grandes convulsões em torno da fé, posta em causa sempre que um novo monarca chega ao trono, culminando com o fim do Catolicismo Romano no reinado de Elizabeth I.


 

Em memória de Jorge Ferreira (28-08-1961 – 21-11-2009)

Profundamente consternado pelo seu desaparecimento.

The Velvet Revolution

In the space of just a few weeks in November 1989, the Communist system in Czechoslovakia was brought to its knees. Massive protests on the streets of Prague – often several hundred thousand strong – forced the resignation of the hard-line Communist Party leadership in what became known as “the velvet revolution.”
One of the names the demonstrators shouted was that of Alexander Dubcek. He was the leader of the famous “Prague Spring” in 1968 when attempts at reform were crushed by Soviet tanks. He made a triumphant return to Prague after years in political oblivion.

On November 17, 1989, a Friday, riot police suppressed a peaceful student demonstration in Prague. That event sparked a series of popular demonstrations from November 19 to late December. By November 20 the number of peaceful protesters assembled in Prague had swollen from 200,000 the previous day to an estimated half-million.
The real man of the hour, though, was Vaclav Havel, the playwright who was one of the leaders of the dissident Charter 77 movement. An outspoken critic of the Communists, he had spent time in prison for his beliefs. After the collapse of the Communists, he was unanimously elected President of Czechoslovakia.
Unlike some of its East European neighbours, Czechoslovakia was relatively successful economically following the fall of Communism. The most dramatic change has been in the transformation from a centralised state-controlled economy to a capitalist system. Almost 80% of industry and commerce is now in private hands.
1989 was a momentous year for eastern Europe. It was the year the Berlin Wall finally came down as pressure for reform grew in East Germany. And in Romania, the Ceascescu dictatorship, which had tried to resist the winds of change blowing elsewhere, was overthrown in a bloody uprising. Via.

Prague, Spring 2006

Jan Garbarek & The Hilliard Ensemble

Our collaboration was five years old when we returned to the monastery of St Gerold. We wanted to do two things: record versions of some of the new music that we had added to our repertoire since Officium, and renew our encounter with the unknown, experimenting with music we hadn’t come across before.
Officium was based broadly on early music principles; we have now performed together hundreds of times and the repertoire, and what we do with it, has evolved a long way from those first explorations. So Mnemosyne really contains two sorts of music. The most straightforward are those pieces where we sing existing music (conventionally notated) and the saxophone improvises around us. We may reorder the music a bit but we know more or less what we’re going to do (we never know what the saxophone is going to do … ). This was how much of Officium worked.
A lot of the newer repertoire on Mnemosyne consists of very small amounts of material with minimal notation. These are rarely complete pieces and often just a few scraps, recovered from old book bindings or buried for centuries under desert sands. We may decide on an outline form and share out the material, then we all improvise and none of us knows what will happen next. It was another magical experience for us, five musicians plus the mercurial creative impulse of Manfred Eicher, and the timeless hospitality of Pater Nathanael at St Gerold. We did it for each other, in the absence of an audience, and these are complete, one-off performances, which will never sound the same again. John Potter

The Hilliard Ensemble
David James, countertenor
Rogers Covey-Crump, tenor
John Potter, tenor
Gordon Jones, baritone
Jan Garbarek, soprano & tenor saxophones

Mnemosyne

A sign we are, inexplicable
Without pain we are and have nearly
Lost our language in foreign lands.
For when the heavens quarrel
Over humans and moons proceed
In force, the sea
Speaks out and rivers must find
Their way. But there is One,
Whitout doubt, who
Can change this any date. He needs
No law. The rustle of leaf and then the sway of oaks
Besides glaciers. Not everything
Is in the power of the gods. Mortals would sooner
Reach toward the abyss. With them
The echo turns. Though the time
Be long, truth
Will come to pass.

“Officium”“Parce Mihi Domine” (Cristóbal de Morales, 1550-1553, Spain). Recorded at Propistei St. Gerold, Austria (Sept. 1993). “Parce mihi Domine” is from the vulgate translation of the Book of Job. The whole text is beautiful and Morales has created a truly transcendent piece here, very much ahead of his time:
“Spare me, Lord, for my days are as nothing.
What is Man, that you should make so much of us?
Or why should you set your heart upon us?
You visit us at dawn,
and put us to the test at any moment.
Will you not spare me and let me be,
while I swallow my saliva?
If I have sinned, how have I hurt you,
O guardian of mankind?
Why have you set me up as your target,
so that I am now a burden to myself?
Why do you not forgive my sin
and why do you not take away my guilt?
Behold, I shall now lie down in the dust:
if you come looking for me I shall have ceased to exist.”

Templos do Sol – Chãs, Foz Côa (2009)

Gustav Leonhardt toca Buxtehude

Partilhado com amigos especiais…

Patrick Cowley

Patrick Joseph Cowley (19-10-1950 / 12-11-1982), compositor de música disco e Hi-NRG (High Energy) cujo estilo é frequentemente comparado ao de Giorgio Moroder e a quem é atribuído o pioneirismo na música de dança electrónica, conheceu Sylvester nos finais da década de 70, com quem se juntou em estúdio para gravar You Wanna Funk.  Muito popular na cena gay no início da década de 80 foi o seu hit Menergy. A minha faixa preferida será sempre Megatron, cujo vinil ainda hoje me arrependo de ter oferecido! 😦

Patrick Cowley – Menergy, 1981

Sylvester & Patrick Cowley – Do You Wanna Funk

Patrick Cowley – Megatron Man, 1981

Patrick Cowley – I Wanna Take You Home, 1981

I Feel Love (Donna Summer) – Remix de Patrick Cowley, 1982

Guimarães Jazz 2009

Quinta, 12 Novembro | 22h00 | Música | Grande Auditório | Kind of Blue @ 50
Jimmy Cobb´s so what Band Featuring Wallace Roney, Vincent Herring, Javon Jackson, Larry Willis & Buster Williams

Editado em 1959 pelo lendário trompetista Miles Davis (1926-1991) e tido por muitos como uma verdadeira obra-prima da história do jazz, o álbum “Kind of Blue” cumpre este ano meio século de existência.

Em homenagem a este acontecimento, o famoso baterista Jimmy Cobb, único elemento ainda vivo da formação original da gravação, decidiu recordar a edição do disco, realizando uma série de concertos com uma formação que conta com a colaboração de um importante conjunto de músicos – Wallace Roney, Javon Jackson, Vincent Herring, Larry Willis e Buster Williams.
Ao mesmo tempo, surge no mercado uma edição comemorativa que inclui 2 CDs com a totalidade dos takes gravados no momento do seu registo discográfico, incluindo ainda um livro com textos e fotos, um documentário em DVD sobre “Kind of Blue” e um LP com a edição original do trabalho. “Kind of Blue” foi um dos discos mais vendidos de sempre, uma obra fundamental, olhado por muitos como o trabalho mais importante em toda a história do jazz. Em 2003 foi eleito pela revista “Rolling Stone” o 12º melhor álbum de todos os tempos (entre 500 títulos seleccionados), não sendo por isso de admirar que tenha tantas vezes sido considerado um álbum imprescindível em qualquer discografia. Nesse ano fantástico de 1959, durante o qual aconteceram grandes momentos musicais, importantes contributos para a consolidação de uma corrente estética e musical que haveria de ser essencial na afirmação definitiva do jazz, “Kind of Blue” juntava na 30th Street, Nova Iorque, nos estúdios da Columbia Records, alguns dos maiores improvisadores do século XX: Miles Davis (trompete), John Coltrane (saxofone tenor), Bill Evans (piano, excepto em “Freddie Freeloader” – Wynton Kelly), Paul Chambers (contrabaixo), Cannonball Adderley (saxofone alto) e Jimmy Cobb (bateria). A primeira sessão deu origem ao lado A do disco e decorreu a 2 de Março, gravando-se “So What”, “Freddie Freeloader” e “Blue in Green”. Um mês depois, a 22 de Abril, estes músicos voltaram a reunir-se para registarem “Flamenco Sketches” e “All Blues”.
Produzido por Teo Macero, “Kind of Blue” é a soma de muitas genialidades: as de Miles Davis associadas às espantosas qualidades artísticas de cada um dos músicos presentes que revelaram uma da capacidade de improvisação fora de comum para a época. Segundo Jimmy Cobb, “Kind of Blue” foi “feito no céu”. Segundo a opinião insuspeita do pianista Herbie Hancock, o disco é um acontecimento raro, uma junção de energias que se transformaram n’ “Um marco não só da história do jazz, mas também da história da música”.

______________________________

Sexta, 13 Novembro | 22h00 | Música | Grande Auditório | Hank Jones Trio

Aos 91 anos, Hank Jones é uma lenda viva do jazz. A sua carreira é feita de sete décadas como pianista e compositor com centenas de discos gravados, quer acompanhando os mais variados tipos de artistas, quer como líder, registando mais de sessenta trabalhos.

Primogénito de sete irmãos, nasceu em 1918, no estado do Mississippi, no contexto de uma família destinada a ter uma profunda relação com o jazz. É irmão do famoso baterista Elvin Jones e do trompetista e compositor Thad Jones, infelizmente já desaparecidos. Hank Jones foi um dos grandes impulsionadores do bebop e tocou com quase todos os grandes nomes da história do jazz como Coleman Hawkins, Ella Fitzgerald, Charlie Parker, Max Roach, Artie Shaw, Benny Goodman, Lester Young, Cannonbal Adderley, John Coltrane, Wes Montgomery, John Lewis, Tommy Flanagan, Ron Carter, Gato Barbieri, Eddie Gomez, Al Foster, Sonny Stitt, Oscar Peterson, Charlie Haden e Joe Lovano. Durante a sua carreira acompanhou Ella Fitzgerald, assim como Frank Sinatra e Diana Krall. Muito poucos deverão saber que Hank Jones foi o pianista que acompanhou Marilyn Monroe quando esta cantou o célebre “Happy Birthday Mr. President” a John F. Kennedy.
Apesar de ter pensado em reformar-se em 1987, Hank Jones continua activo e prolífico, tocando pelo mundo inteiro, gravando e dirigindo masterclasses em inúmeras universidades, como Harvard ou Nova Iorque. O mundo confirma-o como um dos últimos sobreviventes daquele núcleo de músicos excepcionais que ajudaram a consolidar o jazz em todas as partes do planeta. Para além de muitos outros prémios e homenagens, recebeu o título de Master of Jazz, atribuído pelo National Endowment for The Arts – um prémio que consagra a sua dedicação e paixão por esta música. Neste concerto, Hank Jones sobe ao palco acompanhado por dois intérpretes de excepção: George Mraz e Willie Jones III.

______________________________

Sábado, 14 Novembro | 22h00 | Música | Grande Auditório | Branford Marsalis Quartet

Branford Marsalis é um prestigiado saxofonista, um homem que se movimenta por dentro de inúmeros interesses musicais do jazz, blues e funk, a projectos de música clássica como o conhecido Marsalis Brasilianos, a partir da exploração do imaginário musical de Heitor Villa-Lobos.

Três vezes galardoado com um Grammy, tem desenvolvido a sua carreira como instrumentista de excepção, compositor dotado e director da Marsalis Music, uma editora por si fundada em 2002, através da qual tem produzido os seus próprios projectos, assim como os de artistas jovens, considerados novos talentos em ascensão do mundo do jazz. Oriundo de Nova Orleães, Branford Marsalis nasceu em 1960, no seio de uma família, considerada uma das maiores referências musicais da cidade: o patriarca/pianista/professor Ellis Marsalis e os seus filhos Wynton, Delfeayo e Jason. Começou a adquirir notoriedade quando integrou os Art Blakey’s Jazz Messengers e participou em inúmeros concertos com o quinteto do irmão Wynton Marsalis, no início dos anos 80, antes mesmo de ter formado o seu próprio grupo. Acompanhou e gravou com grandes lendas da história do jazz, como Miles Davis, Dizzy Gillespie, Herbie Hancock e Sonny Rollins. Conhecido pelo seu espírito inovador e pela sua visão musical muito abrangente no que diz respeito aos géneros, estilos e tipos de música, a sua actividade tem vindo a ampliar-se nos últimos anos, tendo-se tornado um solista de referência nas famosas orquestras sinfónicas de Chicago, Detroit, Dusseldorf e Carolina do Norte. Os seus interesses diversificados reflectem a sua cultura e as muitas actividades que tem realizado nos mais diversos contextos. Passou dois anos em digressão, tendo gravado com Sting e foi director musical do “The Tonight Show with Jay Leno”. Durante dois anos, colaborou com os Grateful Dead e Bruce Hornsby, participou nos filmes “Throw Mama from the Train” e “School Daze”, fez a banda sonora para “Mo’ Better Blues”, entre outros filmes, e foi o anfitrião do programa Jazz Set da National Public Rádio. O seu último CD, “Metamorphosen”, lançado em Março deste ano, assinala o 10º aniversário do quarteto de Branford Marsalis, um dos grupos mais poderosos e inventivos do jazz actual. Este grupo trabalha a improvisação como um bloco de sonoridades, retirando ideias de todos os géneros de música. Este conjunto de instrumentistas está junto há muitos anos e é capaz de criar, em simultâneo, formas antagónicas de estruturação musical que nalguns momentos surgem extremamente enérgicas, noutros intensamente melódicos.

Os meus destaques foram obtidos na página oficial do Guimarães Jazz 2009, onde se pode consultar a totalidade da programação.

Musica Aeterna – Siglo de Oro

Constituindo a etapa mais fecunda e gloriosa das Artes e das Letras em Espanha, o período compreendido entre o Renascimento e o Barroco, isto é, o Siglo de Oro, estendeu-se ao longo de quinhentos e seiscentos. Nessa época a ficção do país vizinho alcançaria o apogeu de universalidade e expressão com o “Dom Quixote”, a obra-prima de Miguel de Cervantes, e outros géneros literários onde sobressaem as obras picarescas Lazarillo de Tormes, de autor anónimo, cuja edição mais antiga data de 1554, concebida em forma de autobiografia e num estilo epistolar como se de uma longa missiva se tratasse, e Guzmán de Alfarache, publicada, em duas partes, na viragem do século, da autoria de Mateo Alemán, escritor que estabeleceu e consolidou as suas tipologias características. Além disso, foi também a época dourada da poesia, visto Juan Boscán e Garcilaso de la Vega terem adaptado o género lírico transalpino ao castelhano e proporcionado que a sua expressão máxima fosse conseguida na prosa de Santa Teresa de Ávila e na poesia mística de Frei Luis de León e São João da Cruz.
João Chambers. Para ouvir no Musica Aeterna de hoje. Link do ficheiro áudio em formato Windows Media Áudio

Em 1521, vive-se o início perturbado dum grande império que abre à Espanha as portas da Europa renascentista e impregnada pelas ideias da Reforma, em guerra com a França, por rivalidade na disputa do trono da Alemanha.
Com o poeta Juan Boscán, a quem ficará ligado na sua vida e na sua obra, desde o seu desenvolvimento até à sua publicação póstuma, Garcilaso participou na defesa da ilha de Rodas, atacada pelos turcos, em 1522.
O período mais fecundo da sua obra corresponde aos anos de 1533-36, quando Garcilaso, em Nápoles e relacionado com poetas e humanistas italianos, tinha assimilado por completo o espírito e o sentido artístico do Renascimento.
No verão de 1535, Garcilaso tomou parte na expedição do Imperador carlos V a Tunes: foi ferido em combate, o que não o impediu de participar no ataque a fortaleza da Goleta.

In “Garcilaso de la Vega – Antologia Poética”, de José Bento

SONETO XXXIII – A BOSCÁN DESDE LA GOLETA

Boscán, las armas y el furor de Marte,
que con su propria fuerza el africano
suelo regando, hacen que el romano
imperio reverdezca en esta parte,

han reducido a la memoria el arte
y el antiguo valor italïano,
por cuya fuerza y valerosa mano
África se aterró de parte a parte.

Aquí donde el romano encendimiento,
donde el fuego y la llama licenciosa
solo el nombre dejaron a Cartago,

vuelve y revuelve amor mi pensamiento,
hiere y enciende el alma temerosa,
y en llanto y en ceniza me deshago.