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Espíritu de Armenia

Armenia es una de las más antiguas civilizaciones cristianas de Oriente y ha sobrevivido de forma milagrosa a una historia convulsa y particularmente trágica. Desde su fundación se encuentra situada, en términos políticos y geográficos, en medio de otras grandes culturas en las que predominan las creencias orientales y musulmanas; y ha experimentado una historia muy dolorosa, salpicada por guerras y matanzas extremas cuyas consecuencias han sido la desaparición de más de la mitad de sus habitantes, el exilio de muchos otros y la pérdida de grandes partes del territorio. A pesar de todo ello,  ha sabido conservar la esencia de sus particularidades nacionales a lo largo de los siglos, empezando por la creación de un alfabeto propio (en 405 por el monje Mesrop Mashtots) y siguiendo por el rico patrimonio arquitectónico que hoy se encuentra disperso más allá de sus territorios actuales. Y, si ese patrimonio tangible es un testimonio de lo más asombroso, también ha conservado un rico patrimonio intangible en el ámbito musical: un repertorio muy rico y diferenciado, pero por desgracia poco conocido (salvo el correspondiente al duduk).
En todas las culturas desarrolladas, la música –representada por ciertos instrumentos y los modos de cantar y tocar que pueden concretizarla– se convierte en el reflejo espiritual más fiel del alma y la historia de los pueblos. De entre todos los instrumentos utilizados en sus antiguas tradiciones musicales, Armenia ha concedido una preferencia particular a un instrumento único, el duduk, hasta el punto de que cabe afirmar que dicho instrumento la define de un modo casi absoluto. En cuanto se escuchan los primeros sones de esos instrumentos (que suelen tocar en dúo), la calidad (casi vocal)  y la suavidad de sus vibraciones nos transportan a un universo poético fuera de lo común y nos arrastran hasta una dimensión íntima y profunda. La música se convierte en un verdadero bálsamo, sensual y espiritual a la vez, capaz de llegarnos directamente al alma y, acariciándola, curar todas las heridas y pesadumbres.
Montserrat Figueras sentía una profunda simpatía y una gran fascinación por esos instrumentos armenios (en especial, por el duduk y la kamancha) y también una gran admiración por las extraordinarias cualidades musicales de nuestros amigos músicos de Armenia. Tras su muerte, hallé un gran consuelo con la escucha de esos maravillosos lamentos para dos duduks y kamanchas, y por eso les pedí que vinieran a las ceremonias que organizamos para despedir a nuestra querida Montserrat. Sus intervenciones musicales llenaron los lugares con los sonidos de otro mundo, pero también con una belleza y una espiritualidad conmovedoras. Tras esos momentos de una emoción tan intensa y bajo el impacto del profundo consuelo que su música me aportaba, se me ocurrió dedicar este singular proyecto a la memoria de Montserrat Figueras y rendir nuestro homenaje personal a un pueblo que tanto ha sufrido en su historia (un sufrimiento que dista hoy de ser plenamente reconocido) y un pueblo que, a pesar de tanto dolor, ha inspirado unas músicas muy llenas de amor y portadoras de paz y armonía. Al mismo tiempo, también quiere ser un sincero homenaje a esos músicos extraordinarios que dedican su vida a mantener viva la memoria de esa antigua cultura.
Como por un maravilloso azar, el queridísimo amigo y gran maestro de la kamancha Gaguik Mouradian, me había ofrecido (ya, en el 2004) diversas antologías de músicas armenias, entre las cuales se encontraba el portentoso Tesauro de melodías armenias publicado en 1982 en Ereván por el musicólogo Nigoghos Tahmizian, donde que encontré los más hermosos ejemplos de ese repertorio, completados luego con las piezas para kamancha y otras para dos duduks propuestas por los amigos músicos armenios. Con la colaboración de otro músico extraordinario y también amigo muy querido, el intérprete de duduk Haig Sarikouyoumdjian, he pasado varios meses de estudio y trabajo cotidiano descifrando los secretos de esas antiguas y bellísimas melodías, escuchando viejas grabaciones  e investigando las claves «secretas» del estilo y el carácter de cada una de esas músicas. Durante estos últimos meses no ha habido noche que no concluyera sin unas horas maravillosas estudiando y disfrutando de la interpretación de esas melodías dotadas de tan poderoso encanto.
Por último, pudimos encontrar las fechas para trabajar juntos y, entre finales de marzo y principios de abril nos reunimos en la maravillosa iglesia colegial de Cardona para grabar todas las piezas elegidas en este homenaje personal y colectivo dedicado al cautivador y elegíaco Espíritu de Armenia. A continuación y gracias la colaboración de Lise Nazarian, otra querida amiga de Armenia, nos dedicamos a la búsqueda y el estudio de los elementos complementarios de la música para la realización del libreto del disco: libros sobre el arte y la historia de Armenia, que encontramos en abundancia gracias a Armen Samuelian y Alice Aslanian, conservadores y animadores de la fabulosa Librairie Orientale, situada en la calle Monsieur le Prince de París, y elección también del especialista J.-P. Mahé para la presentación de un resumen básico sobre el arte y la historia del país. De forma complementaria, Manuel Forcano aportó textos sobre la memoria del Genocidio y la cronología de su historia: una historia que, modestamente, queremos contribuir a mantener viva con la emoción de las músicas de esta grabación.
Sin Emoción no hay Memoria, sin Memoria no hay Justicia, sin Justicia no hay Civilización, y sin Civilización el ser humano no tiene futuro.
JORDI SAVALL
Versalles, 5 de julio del 2012
Traducción: Juan Gabriel López Guix

In Memoriam – Ravi Shankar [1920-2012]

Concerto for Sitar & Orchestra
Ravi Shankar, Sitar – André Previn, conductor – London Symphony Orchestra
“This is my first humble offering to be performed in the West, and I am proud and happy to be playing it with the LSO and André Previn. The listener will not find much of the harmony, counterpoint or sound patterns he is used to, and which form the basis of Western classical music. I have consciously avoided these, only using them minimally, because they are elements which, if emphasized, can spoil or even destroy the RAGA BHAVA (the mood and spirit of the Raga).
Modulation is not used in Indian classical music, but a musician may suddenly shift the tonic (the Sa) and in a flash suggest the pattern of a different Raga, before coming back to the originaltonic and Raga. This is a feat which gives a great thrill to connoisseurs and is known in Sanskrit as AVIRBHAVA-TIROBHAVA (appearance and disappearance). In the semi-classical form known as THUMRI, however, modulation is used quite frequently. I have made special use of this technique in Concerto. The basic Raga (first movement) is KHAMAJ, and D is established as the tonic (Sa). The second movement is in the morning Raga SINDHI BHAIRAVI. The tonic shifts to B. A few other notes are used occasionally as accidentals. The third movement is in the evening Raga ADANA, where the tonic shifted to E.
The last movement is in the evening Raga MANJ KHAMAJ, and the tonic moves back to D. Manj Khamaj is an offshoot of the Raga Khamaj of the first movement; it becomes different because of the change of stress, which is now on the 4th and 6th notes (Ma and Dha) instead of the 3rd and 5th.
The exact pattern of the ascending and descending note-sequence of the original KHAMAJ has not been used when modulating, but only the notes of the scale. The first movement (Khamaj) has been treated in more or less strict classical form with the traditional ALAP, JOR and GAT, and the third movement (Adana) is in fast KHYAL style. The beginnings of the second and fourth movements (Sindhi Bhairavi and Manj Khamaj) are written in the semi-classical form known as THURMI, which is more sensuous, romantic and sad.
I have used various TIHAIS and CHAKRADARS all along in my solo improvisations as well as when other instruments are involved. These rhythmic patterns are typical of Indian music, and are generally used at the end of a section to build up rhythmical excitement to the climax.
Due to the fact that my own sitar is tuned to C Sharp (Sa) which remains constant throughout, it has been necessary for me to adjust a second instrument for use in the Concerto, where the tonic shifts from D, to B, to E, and back to D. this means that I must play at a higher pitch than usual, and the adjustment is not only one of tuning, but also involves certain structural changes. ”
RAVI SHANKAR, 1971.

Evocação de Mário Cesariny [9 Agosto 1923 – 26 Novembro 2006]

Para prestar homenagem ao poeta, autor dramático, ficcionista, crítico, ensaísta, artista plástico e expoente do surrealismo português, deixo aqui um excerto do filme Autografia – Mário Cesariny que o realizador Miguel Gonçalves Mendes apresentou em 2004 no doclisboa, e um poema que Manuel António Pina [18 Novembro 1943 – 19 Outubro 2012] lhe dedicou.

Hoje soube-se uma coisa extraordinária,
que morreste. Talvez já to tenham dito,
embora o caso verdadeiramente não
te diga respeito, e seja assunto nossos, vivo.
Algo, de facto, deve ter acontecido
porque nada acontece, a não ser o costume,
amor e estrume; quanto ao resto
tudo prossegue de acordo com o Plano.
Há apenas agora um buraco aqui,
não sei onde, uma espécie de
falta de alguma coisa insolente e amável,
de qualquer modo, aliás, altamente improvável.
Depois, de gato para baixo, mortos
(lembrei-me disto de repente
agora que voltaste malevolamente a ti)
estamos todos. A gente vê-se um dia destes por Aí.

Lope de Vega – 450 anos do nascimento

Comemoram-se hoje os quatrocentos e cinquenta anos do nascimento de Lope de Vega [1562-1635].
A emissão desta semana do Musica Aeterna, dedicada ao poeta, dramaturgo, fundador da comédia espanhola e um dos mais prolíficos autores da literatura universal, inclúi, para além da leitura de vários poemas seus traduzidos pelo meu amigo José Bento, que acabou de completar oitenta primaveras, uma passagem do “Dom Quixote” de Miguel de Cervantes e repertório de Alonso Mudarra, Pedro Rimonte, Francisco Guerrero, Sebastián de Vivanco, Luys de Narváez, Diego Ortiz, Tomás Luis de Victoria, Antonio de Cabezón, Rodrigo de Ceballos, Antonio Martín y Coll e de autores anónimos, todos contemporâneos de Lope de Vega na Espanha dos séculos XVI e XVII.
O link para o podcast será aqui colocado logo que seja disponibilizado pela Antena 2.
    Atada al mar Andrómeda lloraba,
los nácares abriéndose al rocío,
que en sus conchas cuajado en cristal frío,
en cándidos aljófares trocaba.
    Besaba el pie, las peñas ablandaba
humilde el mar, como pequeño río,
volviendo el sol la primavera estío,
parado en su cénit la contemplaba.
    Los cabellos al viento bullicioso,
que la cubra con ellos le rogaban,
ya que testigo fue de iguales dichas,
    y celosas de ver su cuerpo hermoso,
las nereidas su fin solicitaban,
que aún hay quien tenga envidia en las desdichas.
    Atada ao mar, Andrómeda chorava,
os nácares abrindo-se ao rocio,
que em conchas coalhado em cristal frio,
em cândidos aljófares tornava.
    Beijava o pé, as rochas abrandava
humilde o mar, como um pequeno rio;
o sol tornando a primavera estio,
parado em seu zénite a contemplava.
    Os cabelos ao vento buliçoso,
que a cobrisse com eles lhe rogavam,
já que foi testemunha de iguais ditas;
    ciosas de ver seu corpo tão formoso,
as Nereidas seu fim solicitavam,
que até há quem tenha inveja nas desditas.

Folías de España

Originariamente, la folía era un baile nacido en los ambientes populares de la Castilla de fines del siglo XVI. Los tratadistas de la época lejos de hablar de dicho baile con indiferencia, dada su naturaleza popular, trataron de definirlo en la forma y el fondo. De este modo, Covarrubias en su Diccionario Tesoro de la lengua castellana, publicado en 1611, habla de la folía señalando que:
“Es una çierta dança portuguesa, de mucho ruido porque ultra de ir muchas figuras a pie con sonajas y otros instrumentos”

Miguel Ângelo Buonarotti

Na entrada relativa a 2 de Dezembro de 1786 da sua Italienische Reise (Viagem a Itália), escrevia Johann Wolfgang von Goethe:

No dia 28 de Novembro voltámos à Capela Sistina. Aberta a galeria que permitia ver o tecto e após a passagem estreita e mal iluminada, somos compensados pela visão da grande obra-prima da arte. Neste momento, estou de tal modo fascinado por Miguel Ângelo, que depois dele já nem tenho gosto pela natureza, especialmente porque sou incapaz de a contemplar com o mesmo olhar de génio com que ele o fez.


Miguel Ângelo Buonarotti – A Criação de Adão, c. 1570
Fresco, c. 280 x 570 cm | Roma, Vaticano, Capela Sistina

A emissão do Musica Aeterna do passado dia 27, dedicada à comemoração dos hoje assinalados 500 anos da revelação do tecto da Capela Sistina ao Papa Júlio II, está disponível em podcast. Absolutamente a não perder!

 

«Vozes de Istambul»

En 1453, unos años antes de la caída de Granada (enero de 1492) que marca tras siete siglos el final de la «Reconquista» hispánica contra la presencia árabe en la Península y la expulsión de los judíos (edicto de marzo del mismo año), empieza con la toma de Constantinopla por Mehmed II la gran división del Mediterráneo entre las naciones cristianas y el Imperio otomano.

«La indignación no me permite callar ni el dolor expresarme. Es vergonzoso seguir viviendo. Italia, Alemania, Francia, España, son Estados muy florecientes, ¡y he aquí (oh, vergüenza) que nos dejamos arrebatar Constantinopla por los licenciosos turcos!» Estas dramáticas palabras del cardenal Piccolomini reflejaban el sentir general del mundo occidental tras la caída de la capital Bizancio. De todas partes se alzaban llamamientos de unidad para  reconquistar la ciudad, y en 1455, nada más ser elegido, Calixto III (Alfonso de Borja) proclama la cruzada contra los turcos. Al final, dicha cruzada no se llevó a cabo debido a la falta de recursos y de unidad de acción entre los reinos cristianos; y la ciudad se convirtió así en capital del Imperio otomano y hogar del islam, sin dejar de ser al mismo tiempo un importante centro de los cristianos ortodoxos. De todos modos, conviene no olvidar las alianzas circunstanciales y los tratados comerciales firmados entre quienes no dejaban de ser feroces enemigos. Ahora bien, la novedad más sorprendente de esa segunda mitad del siglo XV fue la carta enviada en 1461 por el papa Pío II Piccolomini al sultán Mehmed II. Misiva doblemente insólita, fue enviada al mismo tiempo en que preparaba una cruzada contra el sultán y en ella el papa ofrece al enemigo jurado de la cristiandad reconocerlo como emperador siempre que se convierta al catolicismo. El paladín de la lucha contra los turcos propone legitimar las conquistas del sultán, reconocerlo como sucesor de Constantino, si aceptaba el bautismo: «Si quieres extender tu dominio a los pueblos cristianos –le escribió– y hacer tu nombre glorioso entre todos, no necesitas oro, ni armas, ni soldados, ni barcos. Una pequeñez bastaría para convertirte en el más grande, el más poderoso y el más ilustre de los hombres que hoy viven: unas gotas de agua para bautizarte, iniciarte en el rito cristiano y a la fe en el Evangelio. Si lo haces […] te llamaremos emperador de Grecia y Oriente, y las tierras de las que te has apoderado por la fuerza y que detentas hoy sin derecho alguno se convertirán en propiedad legítima».

Para comprender cabalmente la propuesta no hay que olvidar que en el mundo occidental se insinúa con regularidad que los turcos son los herederos de los grandes imperios del pasado. No sólo asimilaron la mayor parte de los reinos conocidos en la Antigüedad, sino que heredaron las virtudes del ejército romano. Tras reconquistar uno tras otro los países que habían estado bajo la órbita de Roma, el ejército otomano parece resucitar el programa imperial; no sólo eso, sino que parece capacitado para  ampliar aun más sus límites. En el siglo XV todavía pervive la esperanza imperial. Debe establecerse un emperador que preparará la segunda venida de Cristo. Resulta característico, por ejemplo, que Carlos VIII, al entrar en Nápoles en 1495, se haga aclamar como rey de Francia, emperador de Constantinopla y rey de Jerusalén.

Se trata, en efecto, de reunir Oriente y Occidente. En el curso del siglo XVI, un texto bíblico goza de una gran popularidad y se ve sometido a diversas interpretaciones, la Profecía de Daniel. La historia es conocida: el rey de Babilonia, Nabucodonosor, tiene un sueño cuya interpretación nadie parece capaz de darle. Presentado al rey, el joven Daniel resuelve el enigma. A partir de ese texto, según Lucette Valensi (Venise et la Sublime Porte), se funda la concepción de las cuatro monarquías como secuencias de la historia del mundo. A las monarquías paganas (asirio-babilónica, persa, griega y romana) debía suceder el establecimiento último del Reino de Dios sobre la tierra. El rabino Isaac Abravanel identificó, a finales del siglo XV, el Imperio otomano como la última monarquía. Apoyándose también en el Libro de Daniel, Francesco Meleto, hijo de un comerciante florentino-boloñés y de una esclava rusa, difunde en Florencia la profecía. Se inspira en conversaciones mantenidas con judíos y musulmanes en el transcurso de sus viajes de negocios a Constantinopla. Anuncia la conversión de los judíos, la de los musulmanes y la renovación de la Iglesia al mismo tiempo. Tras ello llegarán la salvación universal y una era de paz y felicidad. Está, por último, el famosísimo libro de Guillaume Postel, De la république des Turcs, en el cual, tras una extensa descripción del Imperio turco, el autor presenta a Turquía como modelo de monarquía universal cuyo excepcional éxito intenta comprender. Los testimonios de la época siguen refiriéndose a Estambul como Constantinopla, incansablemente comparada con Roma; y se continúa viendo en ella a la antigua capital del Imperio romano. No sólo posee una posición estratégica a todas luces privilegiada, sino la vocación de gobernar Oriente y Occidente, ser la capital del mundo entero. En 1503, Andrea Gritti se extasió ante la belleza de la ciudad: «Se considera el emplazamiento de la ciudad, por las temperaturas, por los dos mares que la protegen a ambos lados, por la belleza de las tierras vecinas, como el más hermoso y feliz no sólo de Asia sino del mundo». Casi un siglo después, Donà repite lo mismo y describe también la posición ventajosa de Estambul entre Asia y Europa, «la excepcional belleza» de su emplazamiento y admite que el espectáculo de la ciudad «es verdaderamente lo más hermoso que puede verse en el mundo». Su prolija descripción de la ciudad, al tiempo que trasluce la obsesión por la monarquía universal que el turco podría realizar, refleja la imagen que el propio sultán quiere ofrecer de su posición: es señor de los dos mares y las dos tierras –la fórmula acuñada en la moneda imperial–, está por encima de todos los hombres y todas las cabezas coronadas, es la sombra de Dios sobre la  tierra. A su capital, la Sublime Puerta, la llama «sede de la felicidad».

Estas «Voces de Estambul», con obras vocales y músicas instrumentales (otomanas, griegas, sefardíes y armenias) en torno de la Sublime Puerta (o la corte otomana de esa Puerta de la Felicidad), son la continuación de nuestra primera grabación dedicada a las músicas instrumentales del Estambul otomano, sefardí y armenio de la época de la publicación del Libro de la ciencia de la música del príncipe moldavo Dimitrie Cantemir. A lo largo de las múltiples investigaciones que hemos tenido que hacer sobre la música, la cultura y la historia de los turcos, hemos sido cada vez más conscientes de la asombrosa ignorancia que existe en Occidente acerca de la historia y la civilización otomana.

Como muy bien señala Jean-Paul Roux en su Histoire des Turcs, «sabemos de los turcos más de lo que sospechamos, pero nada liga todos esos conocimientos». De la escuela recordamos que en 1453 tomaron Constantinopla, que Solimán el Magnífico fue aliado de Francisco I de Francia contra la hegemonía de Carlos V o que en 1572 la flota cristiana infligió una terrible derrota a los turcos en la batalla de Lepanto. El gran Miguel de Cervantes, que perdió la mano izquierda en Lepanto, evoca magistralmente el mundo otomano en La gran sultana (1615). Por Racine, conocemos al sultán Bayaceto; por Molière y su El burgués gentilhombre, las turqueries que seguirán estando de moda en el siglo XVIII. Larga es la lista de los autores que nos han hecho soñar con las leyendas y el mundo otomanos: de Théophile Gautier a Anatole France, de Lully a Mozart, de Pierre Loti a Victor Hugo, sin olvidar las frases de Lamartine o Nerval, ciertos cuadros de Ingres y Delacroix… y los tapices de Bellini, Lotto, Holbein, fabricados en Turquía en los siglos XV, XVI y XVII. Numerosas referencias procedentes del modo de vida y los objetos turcos forman parte de nuestra vida cotidiana. Los kioscos, pequeños pabellones que los turcos llaman köşk. El tulipán, importado del Bósforo por los holandeses, toma su nombre de la forma de turbante, tülbent. Comemos con frecuencia alimentos turcos, y no sólo los pinchos que los turcos llaman shish kebab (şiş kebap). El gusto por el café y los cruasanes (con la forma del emblema que adornaba la bandera de los sitiadores) se puso de moda tras un asedio de Viena por los otomanos, y el yogur (yoğurt), definido como el «alimento nacional de los montañeses búlgaros», es conocido desde tiempos inmemoriales entre los nómadas de las estepas y su nombre se deriva de las expresiones turcas yoğun, “denso o espeso” o yoğunluk “densidad” y yoğurmak “amasar”. Nuestro imaginario incluye también las palabras serrallo, harem, odalisca, cimitarra, los cuadros de los orientalistas, el viento de las arenas… Pasamos así de un repertorio de hechos muy poco conocidos a una sucesión de visiones irreales, más o menos transformadas al albur de nuestra fantasía…

Sin embargo, la realidad es diferente. Los turcos son dos mil años de historia que se extienden del Pacífico al Mediterráneo, de Pekín a Viena, Argel y Troyes. Han entremezclado su destino con el de todos, o casi todos, los pueblos del mundo antiguo: Atila y los hunos, el imperio de los tabgach en la China del norte; un reino judío en la Rusia meridional; la fundación de Samarra, capital abasí; la coexistencia pacífica de todas las grandes religiones en el Asia central uigur; los selyúcidas de Irán; Gengis Jan y la hegemonía mongol; los mamelucos de Egipto; la Rusia vasallizada durante dos siglos por la Horda de Oro; Tamerlán; el Renacimiento timúrida en Samarcanda, en Herat; el Imperio otomano, primera potencia mundial en el siglo XVI; Babur Chab Shah y la fundación del imperio de la India; Atatürk y la revolución nacional en Turquía.

Desde el inicio del siglo XVI hasta su desaparición, el imperio de los sultanes fue parte activa en la política europea. Ni en la vida ni en la música fueron Turquía y Europa mundos separados, replegados en sí mismos, impermeables el uno al otro. Como subraya Jean-François Solnon (Le turban et la stambouline), indiferentes en un primer momento, luego los dos mundos sintieron curiosidad por el otro, quedaron seducidos, incluso fascinados, y al final se abrieron a influencias recíprocas. La Sublime Puerta jugó desde el siglo XVIII la carta de la occidentalización y la Turquía de Mustafá Kemal la culminó sistematizando la labor emprendida, erigiendo a Europa como modelo pero sin renegar de sus propias raíces.

El mensaje de esas maravillosas y fascinantes músicas vocales e instrumentales otomanas, en diálogo con las de músicos griegos, sefardíes y armenios en torno a la Sublime Puerta, nos recuerda que en el Imperio otomano hubo holgada libertad religiosa para los no musulmanes: griegos ortodoxos, cristianos y judíos pudieron seguir practicando su fe en tierra del islam, del mismo modo que la multiplicidad de las lenguas habladas transformó las ciudades otomanas en otras tantas torres de Babel.

JORDI SAVALL
Basilea, 19 septiembre 2011

Traducción: Juan Gabriel López Guix

Musica Aeterna – Gil Vicente

Emissão do Musica Aeterna de 22-Setembro-2012. Antena 2, 14h00-16h00

Em época do ano próspera em festas e romarias um pouco por todo o país em honra de santos padroeiros, assinala-se, através do cruzamento entre o “Auto da Feira” e a Bartholomew Fair de Ben Jonson, a efeméride dos 450 anos da “Copilaçam de todalas obras de Gil Vicente”. Transmitir-se-á uma recitação do dramaturgo inglês dita pelo actor Ralph Fiennes e repertório de Pedro de Escobar, Joan Cererols, William Byrd, Orlando Gibbons, Juan Urrede, John Coprario, Diego Ortiz, Juan del Enzina e de autores anónimos. João Chambers

O ano de 1562 assinala a edição da “Copilaçam de todalas obras de Gil Vicente”, sobre cuja vida, não obstante alguns estudos desenvolvidos nesse âmbito, se conhecem poucos pormenores. Apelidado, de forma errónea, como “pai do teatro português”, Mestre Gil, que não apenas a tradição local diz ter nascido em Guimarães, trabalhou, porventura, também como ourives, julgando-se ser ele o autor da valiosa “Custódia de Belém”, obra-prima, de ouro e de esmalte, da arte decorativa manuelina, hoje patente no Museu Nacional de Arte Antiga. Não cabe neste programa apresentar as razões pelas quais se deve rejeitar a paternidade vicentina da dramaturgia no nosso país, bastando para tal invocar que, muito dificilmente, teria começado a escrever sem estar alicerçado num qualquer tipo de legado medieval, como sucedeu, aliás, de modo já comprovado, com os seus homólogos europeus. Na verdade, o certo é que, oriundas dos reinados de D. Manuel e de D. João III, chegaram até nós quarenta e quatro peças concebidas, as quais acabaram por ser publicadas, a título póstumo, pelos filhos Luís e Paula, na data atrás referida, ou seja, há precisamente quatro séculos e meio. Respeitando uma jamais concluída classificação proposta pelo pai, os irmãos dividiram-nas em cinco livros diferentes, a saber: o primeiro dedicado às obras de devoção, o segundo às comédias, o terceiro às tragicomédias, o quarto às farsas e, por último, o quinto, sem designação, que inclui pregações, trovas, cartas e salmos. Ana Margarida Flor/João Chambers. Via.

“Musicus Famosissimus” – Tributo de La Morra a Johannes Ciconia

“Musicus Famosissimus”, um tributo a Johannes Ciconia, no 600º aniversário da morte do compositor, será o concerto interpretado por La Morra, que actua pela primeira vez em Portugal, no Festival Internacional de Música da Póvoa de Varzim. O espectáculo será no dia 18 de Julho, quarta-feira, às 21h45, na Igreja Românica de S. Pedro de Rates. Via.
Johannes Ciconia é considerado como uma das mais intrigantes personalidades musicais do seu tempo, assim como o primeiro grande “oltramontano” (músico do Norte da Europa) a ter feito uma carreira de sucesso na Itália no despontar da Renascença. O concerto de estreia do agrupamento La Morra em Portugal iniciar-se-á com um anónimo ‘adieu’, que poderá ser entendido como um retorno à época da aprendizagem musical em Liège. A música de Ciconia guiará o ouvinte através das diversas fases da sua vida (tal como as conhecemos ou presumimos) até acabar numa oração dirigida à Virgem Maria.

António Pinho Vargas – Memórias perenes da improvisação

O seu percurso artístico tem dois caminhos paralelos (ou talvez mais sucessivos do que paralelos) que passam pelo jazz e pela música contemporânea. Faz questão de não os cruzar, mas numa experiência como esta ambos estão presentes de forma subterrânea, mesmo que o resultado não seja uma coisa nem outra e deambule por outros universos. Alguns não são reconhecidos pelo próprio músico entre os seus “gestos instrumentais” habituais, mas fazem parte do seu imaginário.
Oscilando entre territórios familiares e aventuras por outras paragens, as criações cuja memória se perpetua neste cd resultam também de um acto de coragem. Um concerto a solo inteiramente improvisado é um exercício sem rede que tanto pode ser fatal como gerar boas surpresas. Felizmente, este é um exemplo do segundo caso.

Excerto do artigo de Cristina Fernandes para o ípsilon de 6 Julho 2012, sobre o lançamento do último trabalho de António Pinho VargasImprovisações” – Concerto no IST, 2011. Editora Althum.