Archive for the ‘ Aniversário ’ Category

‘Ruínas com prédica de São Pedro’, de Panini

Giovanni Paolo Panini [Piacenza, 17 Junho 1691 – Roma, 21 Outubro 1765], foi um artista italiano especialmente reconhecido pelas suas “vedute ideate” – vistas imaginárias de Roma Clássica.

‘Ruinas con San Pablo predicando’, c. 1735

Esta obra, junto con su compañera Ruinas con una mujer predicando (¿una sibila?) fueron concebidas para verse juntas, casi como si de un único cuadro se tratara. Tanto las ruinas arquitectónicas, como las actitudes de los personajes principales, la entonación de las luces, en fin, los elementos principales de la composición, todo alude a una voluntad de crear un conjunto unitario. Incluso, los temas que representan pueden entenderse como asuntos complementarios, esto es, la sibila (o profetisa) como representación del componente gentil o pagano de la Antigüedad Clásica y San Pablo del cristiano o bíblico, en ambos casos como muestra de la grandeza de Roma. Así concebidos, podría pensarse en la voluntad de crear una narración unitaria a través de estas dos imágenes gemelas, recordando el momento en que la Sibila Tiburtina comunicó a Augusto que una Virgen daría a luz un hijo, tradición que fue retomada por el cristianismo como un anuncio del nacimiento de Cristo.

En ambos casos se trata composiciones típicas de Panini, en las que se recrea una “veduta” ideal de la ruina clásica que, a diferencia de otros artistas como Bernardo Belloto o Gaspar van Wittel, manifiesta un tratamiento más pintoresco que riguroso en donde el efecto prima frente la verosimilitud. En sus cuadros se acumulan vestigios arqueológicos de muy distintas procedencias en una imagen imposible, formando conjuntos que fueron muy apreciados por los numerosos turistas que asociaban la imagen de Roma con la de los fastos de la Antigüedad Clásica. Estas vistas, junto con las de los edificios más representativos de la Roma moderna, así como las fiestas y ceremonias más importantes de la ciudad, suponen la parte más importante de su actividad pictórica. Via.

The Rise And Fall Of Ziggy Stardust And The Spiders From Mars

O quinto álbum de estúdio de David Bowie deve ser ouvido na íntegra, como qualquer disco aliás, mas este em particular, pela sua natureza conceptual. Lançado neste dia 16 de Junho em 1972, centra a narrativa na história de uma estrela de rock escandalosamente decadente de outro planeta chamada Ziggy Stardust, que definiu em grande medida o glam rock nos anos setenta.
Para abreviar, fica o tema com que descobri esta fascinante personagem e que me abriu o horizonte musical durante a adolescência.

Hugo Pratt e o universo musical de Corto Maltese

Hugo Pratt [15 Junho 1927 – 20 Agosto 1995], autor de uma obra gráfica de grande envergadura, foi o criador de Corto Maltese, o maior aventureiro romântico da Banda Desenhada, de quem se destacam  A Balada do Mar Salgado e Fábula de Veneza.

Para aumentar a densidade das inúmeras aventuras, há um precioso livrinho – Notes De Voyage – Les Musiques De Corto Maltese (Casterman) recheado de ilustrações sonoras sobre as peregrinações de Corto à volta do mundo.
Do primeiro cd [1887-1917], dedicado à juventude, fica o vídeo La Petenera, uma forma de cante jondo flamenco que evoca uma bela prostituta cigana por quem Corto se perdeu de amores e a quem Lorca dedicou uma suite no Poema del Cante Jondo.

‘As Profecias das Sibilas’, de Orlando de Lassus

No dia em que passam 425 anos da morte de Orlando de Lassus [1532-1594] que, a par de Giovanni Pierluigi da Palestrina [1525-1594] e Tomás Luis de Victoria [1548-1611] integra o grupo dos mais importantes compositores da música renascentista durante a segunda metade do século XVI, a série de 12 motetos intitulada Prophetiae Sibyllarum, interpretados pelo agrupamento coral De Labyrintho.

‘San Antonio de Padua’, de El Greco

Hoy se celebra el día de San Antonio de Padua, fraile franciscano del siglo XIII.

‘San Antonio de Padua’ – El Greco, c.1580

Esta es la única ocasión en la que el Greco representó a San Antonio de Padua (1195-1231), una de las grandes figuras de la espiritualidad franciscana. El de Padua aparece en primer término y en imagen de algo más de medio cuerpo, sosteniendo una rama de lirios o azucenas, y un libro abierto sobre cuyas páginas emerge una representación del Niño Jesús. Esta imagen, que haría alusión a la aparición milagrosa del Niño, se inscribe de forma bastante extraña en una suerte de medallón que fue incorporado más tardíamente a la pintura, como demuestra la radiografía de la obra. Hay que tener en cuenta además que la tela procede de un convento femenino, el de franciscanas de los Ángeles, en Madrid; las franciscanas siempre se han caracterizado por la devoción al Niño Jesús. El trazado piramidal, la corpulencia y sentido monumental de la figura, así como la construcción pictórica y el tipo de firma en mayúsculas son características del periodo inicial en España. Via.

Carlos Seixas, pioneiro da música concertante

Quando passam 315 anos do nascimento de Carlos de Seixas [1704-1742], discípulo de Domenico Scarlatti [1685-1757], organista na Santa Basílica Patriarcal de Lisboa e na Capela Real, o Concerto em Sol menor que o cravista Andreas Staier gravou em 2018 com a Orquestra Barroca da Casa da Música para a Harmonia Mundi.

‘The Etretat Cliffs after the Storm’, by Gustave Courbet

From Gustave Courbet, born 200 years ago on June 10, 1819 – The Etretat Cliffs after the Storm, 1870

Etretat had attracted painters since the early nineteenth century, drawn by the clarity of the air and the quality of the light. In summer 1869, Courbet arrived in his turn in this small Norman town. He stayed in a house by the sea, tucked against the cliff on the left of the bay (Falaise d’Aval) which he painted many times over. His most accomplished version is certainly The Etretat Cliffs after the Storm.

Gustave Courbet – The Etretat Cliffs after the Storm, 1870
Musée d’Orsay, Paris

In this pure landscape, swept clean of people and all anecdotal detail, Courbet brilliantly balances land and rock, sky and sea. He has made each natural element almost palpable. The clarity of the air and the limpid light after the rain are magnificently caught. The critic Castagnary, a friend of Courbet’s and a firm believer in realism, spoke of “the free, joyous air which circulates in the canvas and envelops the details.” We suddenly understand the admiration that the future Impressionists felt for Courbet’s light and freedom.

Courbet sent The Etretat Cliffs after the Storm and The Stormy Sea to the Salon of 1870. The two canvases, painted about the same time, set up a dialogue as if they were describing successive phases of the same phenomenon. The praise they drew at the Salon consolidated Courbet’s reputation and made him one of the leading figures in the art scene of his time. Via.

‘Night And Day’ de Cole Porter

Night And Day está no top dos standards do segundo quartel do século XX. 
Escrita em 1932 por Cole Porter [9 Junho 1891 – 15 Outubro 1964], tem sido celebrada, desde Ella Fitzgerald a Bono e os U2, de Bing Crosby a Frank Sinatra, Diana Krall
Só para nomear alguns. Pois, mas cá por casa ouve-se mais Stan Getz & Bill Evans…

‘Sonate Da Chiesa’, de Tomaso Albinoni

De Tomaso Albinoni [8 Junho 1671 – 17 Janeiro 1751], compositor italiano contemporâneo de Arcangelo Corelli e Antonio Vivaldi, o movimento IV. Allegro da Sonata da Chiesa ou “de igreja” nº 4 em Sol Menor, interpretado pelo Ensemble Ad Corda.

‘Perros corriendo en el prado’, de Paul Gauguin

No centésimo septuagésimo primeiro aniversário do nascimento de Paul Gauguin [7 Junho 1848 — 8 Maio 1903], um dos trabalhos do período que passou em Pont-Aven, onde conheceu Émile Bernard [1868-1941] e com quem desenvolveu a técnica do «simbolismo sintético».

Paul Gauguin – Perros corriendo en el prado, 1888 | Museo Thyssen, Madrid

En 1888, Gauguin pasa una segunda temporada en Pont-Aven, entre enero y octubre, alojándose en la pensión de Marie-Jeanne Gloanec. Durante esa etapa, pinta una treintena de cuadros: paisajes que le inspiran Pont-Aven y sus alrededores. Se trata de escenas rurales en las que el artista plasma la actividad de los campesinos.
A principios de marzo, Gauguin le escribe a Émile Schuffenecker: «A usted le gusta París; a mí me atrae el campo. Me gusta Bretaña. Allí encuentro lo salvaje, lo primitivo. Cuando mis zuecos resuenan sobre este suelo de granito, oigo el tono sordo, mate y potente que persigo en pintura».
Gauguin pintó este cuadro en las inmediaciones de Pont-Aven, pues iba a todas partes a pie, por lo que siempre sus cuadros están ejecutados en un radio muy limitado.
La pradera es típica de la zona, se extiende en medio de un paisaje ondulado, marcado por la presencia en el centro de un bosquete de olmos. Estos árboles señalan la presencia de un curso de agua que en el cuadro no se ve: seguramente la escena se sitúa aguas arriba de Pont-Aven, donde el río se estrecha para convertirse en un simple arroyo.
La casa que se ve al fondo a la derecha presenta dos chimeneas con aguilón, características de las casas bretonas, pero la tercera chimenea, mucho más alta, es la de una fábrica.
La pradera está en flor, su aspecto es primaveral, y en primer término la anima la presencia de dos perros, procedimiento habitual de Gauguin, muy aficionado a colocar algún perro en sus composiciones, ya fueran campos o playas, paisajes de Bretaña o de Tahití.
A la derecha, entre los perros del primer término y la casa situada más atrás, se distingue una silueta de mujer que se inclina sobre la vegetación como si estuviera recogiendo algo, y cuya cofia dibuja una mancha blanca en la hierba.
Este cuadro de factura impresionista recuerda a Monet: la pintura está aplicada en finas capas mediante toques sutiles.
El lienzo fue ejecutado hacia mayo, antes de la visita de Émile Bernard en agosto, que supuso una revolución pictórica para ambos artistas. Emile Bernard pintó en aquellos meses Bretonas en la pradera y Gauguin le contestó con La visión del sermón, ambas obras maestras del sintetismo.
Aquí, la construcción sigue siendo clásica, con una perspectiva ascendente que guía la mirada hacia la línea de los chopos, que prolongan a la izquierda el collado y a la derecha el edificio. Los colores son realistas y el tema campestre evoca todavía a Camille Pissarro, primer maestro de Gauguin; la carrera de los perros es totalmente secundaria, aunque la obra haya tomado su título de ella.
Contrariamente a lo que ocurrió con muchos otros cuadros, Théo van Gogh consiguió vender éste enseguida, en noviembre de 1888, a un coleccionista de París. Catherine Puget