A flor que és, não a que dás, eu quero


Na passagem do centésimo sexagésimo terceiro aniversário do nascimento de Paul Gaugin, partilho com entusiasmo este “Rua de Rouen” de 1884, que trouxe como recuerdo da visita à Colecção Carmen Thyssen-Bornemisza.
Obrigatório, numa passagem por Madrid!
A música, sim a música…Robert Delaunay – Portuguesa (La gran portuguesa), 1916
Robert y Sonia Delaunay estaban veraneando en San Sebastián cuando estalló la Primera Guerra Mundial en agosto de 1914. El hecho de que Robert hubiera sido declarado en 1908 inapto por razones médicas para el servicio militar les permitió quedarse en España, que era país neutral; una opción a la que también les inclinaban sus convicciones internacionalistas y pacifistas. En el otoño de ese año los Delaunay se instalaron en Madrid donde permanecieron hasta junio de 1915, fecha en la que, tras un viaje a Lisboa, decidieron establecerse en Vila do Conde, cerca de Oporto. Permanecieron allí hasta marzo de 1916, y, tras otra estancia española en Vigo a mediados de ese año, volvieron a Portugal, y se establecieron en Valença do Minho, donde residieron hasta comienzos de 1918, fecha en la que se instalaron de nuevo en Madrid.
Durante su larga estancia portuguesa, Robert y Sonia Delaunay contribuyeron decisivamente a la actividad del grupo Orfeu, proyección portuguesa del Simultaneísmo promovido en 1913 por Apollinaire y Delaunay en París cuyo objetivo último era construir el equivalente artístico de la experiencia vital del hombre moderno. Las rentas que recibían de sus respectivas familias (y que acabaron, en el caso de Sonia, a finales de 1917 por efecto de la Revolución Rusa) les permitieron una dedicación exclusiva a la pintura. La estancia en Portugal es así uno de los períodos creativos más felices y fructíferos del matrimonio Delaunay.
Aunque en 1912 y 1913 Delaunay había realizado pinturas totalmente abstractas -en el sentido de que carecían totalmente de referencias figurativas- la abstracción tenía para él, más que un valor artístico en sí mismo (como para Kandinsky y Kupka), un valor instrumental al servicio del Simultaneísmo. Los cuadros más ambiciosos y de mayor tamaño que pintó en los años posteriores a un descubrimiento de la abstracción, empezando por el célebre Homenaje a Blériot de 1914, son figurativos, aunque incluyen zonas configuradas como pinturas abstractas.
«Las leyes científicamente descubiertas por Chevreul […] pudimos observarlas Robert y yo en la naturaleza cuando estábamos en España y en Portugal, donde la irradiación de la luz es más pura, menos brumosa que en Francia», escribió Sonia Delaunay1. Robert, por su parte, subrayó la significación de la experiencia portuguesa: «A la luz fría y transparente de Madrid le sucede una serie de cuadros, estudios hechos bajo los rayos del sol más humano, más próximo, de Portugal. Ese país en el que, apenas llegamos, nos sentimos envueltos en una atmósfera de sueño, de lentitud […]. Contrastes violentos de manchas de color en los vestidos de las mujeres, de los chales variopintos con verdes frescos y metálicos de sandías. Formas, colores, mujeres que desaparecen entre montañas de calabazas, de legumbres, en los mercados hechizados por el sol […]».
Las obras pintadas, tanto por Robert como por Sonia Delaunay, en Vila do Conde parecen responder a esta evocación. Todas arrancan de la experiencia del mercado rural y están relacionadas entre sí como una serie sistemática de estudios que culminan en tres cuadros de gran formato estrechamente relacionados entre sí: La escanciadora (Habasque, n.º 189), perteneciente al Musée national d’art moderne de París, Naturaleza muerta portuguesa (Habasque, n.º 186), perteneciente al Musée d’Art Moderne de la Ville de París, y Portuguesa (La gran portuguesa)(Habasque, n.º 177), que se comenta aquí. El primero, de dimensiones menores que los otros dos, es también el más figurativo. Naturaleza muerta portuguesa y Portuguesa (La gran portuguesa) tienen dimensiones y composiciones parecidas, salvo por la presencia de la figura a la que se refiere el título de la segunda de las obras.
El peculiar efecto de saturación cromática que producen los cuadros pintados por Delaunay en Portugal se debe al uso de una técnica especial, variante de la encáustica, en la que el pigmento se aglutina con una mezcla de aceite y de cera. Este método, que los Delaunay habían aprendido en París del pintor mejicano Zárraga, asegura, además, una mayor persistencia a la luminosidad de los colores, pero su práctica es lenta y laboriosa y los Delaunay la abandonaron tras su estancia en Portugal.
El cuadro que aquí se comenta aparece con el titulo Portuguesa en el catálogo de Habasque y en toda la bibliografía anterior a 1985. En fechas recientes, a partir de la retrospectiva del Musée d’Art Moderne de la Ville de París (1985), se ha generalizado el titulo La gran portuguesa. Lo seguimos porque permite distinguirlo de otros cuadros, de formato notablemente menor, que llevan títulos parecidos –Portuguesas(Habasque, n.º 166); Mujer portuguesa (Habasque, n.º 172)- o idénticos –Portuguesa(Habasque, n.º 176)-.
Assinalada na próxima quinta-feira, dia 9, a efeméride dos 650 anos da morte de Philippe de Vitry (1291-1361), poeta, matemático e influente teórico autor do tratado “Ars Nova”, onde, nos dez últimos capítulos, se apresentam formulações normativas para novos conceitos de ritmos e de notação. Para além de criações de sua autoria extraídas do “Roman de Fauvel”, que constitui uma alegoria satírica à Igreja de Roma e apresenta uma forma bastante expandida do poema com grande número de interpolações monofónicas e polifónicas, acompanham também outras de autores anónimos do período da Escola de “Notre-Dame” e do franco-flamengo renascentista Nicolas Champion. Por João Chambers.
O corpo não espera. Não. Por nós
ou pelo amor. Este pousar de mãos,
tão reticente e que interroga a sós
a tépida secura acetinada,
a que palpita por adivinhada
em solitários movimentos vãos;
este pousar em que não estamos nós,
mas uma sêde, uma memória, tudo
o que sabemos de tocar desnudo
o corpo que não espera; este pousar
que não conhece, nada vê, nem nada
ousa temer no seu temor agudo…
Tem tanta pressa o corpo! E já passou,
quando um de nós ou quando o amor chegou.

Poema de Jorge de Sena | Gravura de François-Edouard Picot – Cupid and Psyche, c.1817
Na passagem do quatrocentésimo décimo sétimo aniversário da morte do artista veneziano Jacopo Tintoretto (1518-1594), voltei ao Prado para pedir emprestado este conjunto de seis obras do fundo do Museu, que, num rigoroso exclusivo, tenho o grato prazer de partilhar com os amigos. Vale a pena clicar nas imagens, de alta resolução. Desfrutem!
Los seis lienzos forman un grupo unidos por el mismo esquema cromático, una acentuación general del dibujo en superficie y un ritmo de formas curvas que enlaza un cuadro con otro. Las escenas debían de ser vistas en conjunto, a cierta altura y dispuestas en lienzos concebidos como planos inclinados y convergentes hacia un cuadro central.
Es evidente que el conjunto estaba destinado a un ambiente profano. Los temas bíblicos han perdido su carga dramática, apenas son un pretexto para mostrar trajes exóticos, ceremonial cortesano y carnes desnudas. Destacan José y la mujer de Putifar y Judith y Holofernes como lo mejor del ciclo, sobre todo los desnudos de bello modelado de la mujer de Putifar y Holofernes.
No hay nada parecido a estos cuadros en la producción restante de Tintoretto y, por lo tanto, es difícil datarlos con certeza. La repetición regular de pequeñas pinceladas caligráficas, en las borlas de los vestidos y tocados, las hojas de la vegetación, formas ensortijadas de los rizos y tocados femeninos, crean un ritmo decorativo global que no se repetirá en ninguna de sus obras.
Na passagem do centésimo aniversário da morte de Gustav Mahler (7 de Julho de 1860 – 18 de Maio de 1911)
Não se sabe quem escreveu este soneto A Cristo Crucificado, impresso pela primeira vez no Libro intitulado vida del espíritu, de Antonio Rojas, editado em Madrid em 1628. As atribuições da sua autoria que têm sido feitas (a Santa Teresa de Ávila, S. Francisco Xavier, Pedro de los Reyes, Santo Inácio de Loiola, Lope de Vega, etc.) não são credíveis.
o céu que tu me tens já prometido;
nem me move o inferno tão temido
para deixar por isso de ofender-te.
cravado numa cruz e escarnecido;
move-me ver teu corpo tão ferido,
tua morte e insultos a erguer-te.
que, mesmo sem o céu, inda te amara
e, mesmo sem o inferno, te temera.
pois embora o que espero não esperara,
o mesmo que te quero te quisera.
Jose Victoriano Gonzalez-Perez better known as Juan Gris (March 23, 1887 – May 11, 1927) was a Spanish painter and sculptor who lived and worked in France most of his life. His works are closely connected to the emergence of an innovative artistic genre-Cubism.
Born in Madrid, Gris studied mechanical drawing at the Escuela de Artes y Manufacturas in Madrid from 1902 to 1904, during which time he contributed drawings to local periodicals. From 1904 to 1905 he studied painting with the academic artist José Maria Carbonero. Via.
