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Mare Nostrum – Ligação entre Música e História

«Sem os sentidos não há memória e sem a memória não há inteligência.»
Voltaire, A Aventura da Memória e Outros Contos, 1773

Festival Monteverdi – Vivaldi | Concerto Inaugural – 01 Jun 2013
Mare Nostrum – Diálogo entre música veneziana, otomana, árabe-andaluza, sefardita e arménia da bacia do Mediterrâneo
Lior Elmaleh & Irini Derebei (voz) | Hesperion XXI & Jordi Savall

Espíritu de Armenia

Armenia es una de las más antiguas civilizaciones cristianas de Oriente y ha sobrevivido de forma milagrosa a una historia convulsa y particularmente trágica. Desde su fundación se encuentra situada, en términos políticos y geográficos, en medio de otras grandes culturas en las que predominan las creencias orientales y musulmanas; y ha experimentado una historia muy dolorosa, salpicada por guerras y matanzas extremas cuyas consecuencias han sido la desaparición de más de la mitad de sus habitantes, el exilio de muchos otros y la pérdida de grandes partes del territorio. A pesar de todo ello,  ha sabido conservar la esencia de sus particularidades nacionales a lo largo de los siglos, empezando por la creación de un alfabeto propio (en 405 por el monje Mesrop Mashtots) y siguiendo por el rico patrimonio arquitectónico que hoy se encuentra disperso más allá de sus territorios actuales. Y, si ese patrimonio tangible es un testimonio de lo más asombroso, también ha conservado un rico patrimonio intangible en el ámbito musical: un repertorio muy rico y diferenciado, pero por desgracia poco conocido (salvo el correspondiente al duduk).
En todas las culturas desarrolladas, la música –representada por ciertos instrumentos y los modos de cantar y tocar que pueden concretizarla– se convierte en el reflejo espiritual más fiel del alma y la historia de los pueblos. De entre todos los instrumentos utilizados en sus antiguas tradiciones musicales, Armenia ha concedido una preferencia particular a un instrumento único, el duduk, hasta el punto de que cabe afirmar que dicho instrumento la define de un modo casi absoluto. En cuanto se escuchan los primeros sones de esos instrumentos (que suelen tocar en dúo), la calidad (casi vocal)  y la suavidad de sus vibraciones nos transportan a un universo poético fuera de lo común y nos arrastran hasta una dimensión íntima y profunda. La música se convierte en un verdadero bálsamo, sensual y espiritual a la vez, capaz de llegarnos directamente al alma y, acariciándola, curar todas las heridas y pesadumbres.
Montserrat Figueras sentía una profunda simpatía y una gran fascinación por esos instrumentos armenios (en especial, por el duduk y la kamancha) y también una gran admiración por las extraordinarias cualidades musicales de nuestros amigos músicos de Armenia. Tras su muerte, hallé un gran consuelo con la escucha de esos maravillosos lamentos para dos duduks y kamanchas, y por eso les pedí que vinieran a las ceremonias que organizamos para despedir a nuestra querida Montserrat. Sus intervenciones musicales llenaron los lugares con los sonidos de otro mundo, pero también con una belleza y una espiritualidad conmovedoras. Tras esos momentos de una emoción tan intensa y bajo el impacto del profundo consuelo que su música me aportaba, se me ocurrió dedicar este singular proyecto a la memoria de Montserrat Figueras y rendir nuestro homenaje personal a un pueblo que tanto ha sufrido en su historia (un sufrimiento que dista hoy de ser plenamente reconocido) y un pueblo que, a pesar de tanto dolor, ha inspirado unas músicas muy llenas de amor y portadoras de paz y armonía. Al mismo tiempo, también quiere ser un sincero homenaje a esos músicos extraordinarios que dedican su vida a mantener viva la memoria de esa antigua cultura.
Como por un maravilloso azar, el queridísimo amigo y gran maestro de la kamancha Gaguik Mouradian, me había ofrecido (ya, en el 2004) diversas antologías de músicas armenias, entre las cuales se encontraba el portentoso Tesauro de melodías armenias publicado en 1982 en Ereván por el musicólogo Nigoghos Tahmizian, donde que encontré los más hermosos ejemplos de ese repertorio, completados luego con las piezas para kamancha y otras para dos duduks propuestas por los amigos músicos armenios. Con la colaboración de otro músico extraordinario y también amigo muy querido, el intérprete de duduk Haig Sarikouyoumdjian, he pasado varios meses de estudio y trabajo cotidiano descifrando los secretos de esas antiguas y bellísimas melodías, escuchando viejas grabaciones  e investigando las claves «secretas» del estilo y el carácter de cada una de esas músicas. Durante estos últimos meses no ha habido noche que no concluyera sin unas horas maravillosas estudiando y disfrutando de la interpretación de esas melodías dotadas de tan poderoso encanto.
Por último, pudimos encontrar las fechas para trabajar juntos y, entre finales de marzo y principios de abril nos reunimos en la maravillosa iglesia colegial de Cardona para grabar todas las piezas elegidas en este homenaje personal y colectivo dedicado al cautivador y elegíaco Espíritu de Armenia. A continuación y gracias la colaboración de Lise Nazarian, otra querida amiga de Armenia, nos dedicamos a la búsqueda y el estudio de los elementos complementarios de la música para la realización del libreto del disco: libros sobre el arte y la historia de Armenia, que encontramos en abundancia gracias a Armen Samuelian y Alice Aslanian, conservadores y animadores de la fabulosa Librairie Orientale, situada en la calle Monsieur le Prince de París, y elección también del especialista J.-P. Mahé para la presentación de un resumen básico sobre el arte y la historia del país. De forma complementaria, Manuel Forcano aportó textos sobre la memoria del Genocidio y la cronología de su historia: una historia que, modestamente, queremos contribuir a mantener viva con la emoción de las músicas de esta grabación.
Sin Emoción no hay Memoria, sin Memoria no hay Justicia, sin Justicia no hay Civilización, y sin Civilización el ser humano no tiene futuro.
JORDI SAVALL
Versalles, 5 de julio del 2012
Traducción: Juan Gabriel López Guix

Folías de España

Originariamente, la folía era un baile nacido en los ambientes populares de la Castilla de fines del siglo XVI. Los tratadistas de la época lejos de hablar de dicho baile con indiferencia, dada su naturaleza popular, trataron de definirlo en la forma y el fondo. De este modo, Covarrubias en su Diccionario Tesoro de la lengua castellana, publicado en 1611, habla de la folía señalando que:
“Es una çierta dança portuguesa, de mucho ruido porque ultra de ir muchas figuras a pie con sonajas y otros instrumentos”

«Vozes de Istambul»

En 1453, unos años antes de la caída de Granada (enero de 1492) que marca tras siete siglos el final de la «Reconquista» hispánica contra la presencia árabe en la Península y la expulsión de los judíos (edicto de marzo del mismo año), empieza con la toma de Constantinopla por Mehmed II la gran división del Mediterráneo entre las naciones cristianas y el Imperio otomano.

«La indignación no me permite callar ni el dolor expresarme. Es vergonzoso seguir viviendo. Italia, Alemania, Francia, España, son Estados muy florecientes, ¡y he aquí (oh, vergüenza) que nos dejamos arrebatar Constantinopla por los licenciosos turcos!» Estas dramáticas palabras del cardenal Piccolomini reflejaban el sentir general del mundo occidental tras la caída de la capital Bizancio. De todas partes se alzaban llamamientos de unidad para  reconquistar la ciudad, y en 1455, nada más ser elegido, Calixto III (Alfonso de Borja) proclama la cruzada contra los turcos. Al final, dicha cruzada no se llevó a cabo debido a la falta de recursos y de unidad de acción entre los reinos cristianos; y la ciudad se convirtió así en capital del Imperio otomano y hogar del islam, sin dejar de ser al mismo tiempo un importante centro de los cristianos ortodoxos. De todos modos, conviene no olvidar las alianzas circunstanciales y los tratados comerciales firmados entre quienes no dejaban de ser feroces enemigos. Ahora bien, la novedad más sorprendente de esa segunda mitad del siglo XV fue la carta enviada en 1461 por el papa Pío II Piccolomini al sultán Mehmed II. Misiva doblemente insólita, fue enviada al mismo tiempo en que preparaba una cruzada contra el sultán y en ella el papa ofrece al enemigo jurado de la cristiandad reconocerlo como emperador siempre que se convierta al catolicismo. El paladín de la lucha contra los turcos propone legitimar las conquistas del sultán, reconocerlo como sucesor de Constantino, si aceptaba el bautismo: «Si quieres extender tu dominio a los pueblos cristianos –le escribió– y hacer tu nombre glorioso entre todos, no necesitas oro, ni armas, ni soldados, ni barcos. Una pequeñez bastaría para convertirte en el más grande, el más poderoso y el más ilustre de los hombres que hoy viven: unas gotas de agua para bautizarte, iniciarte en el rito cristiano y a la fe en el Evangelio. Si lo haces […] te llamaremos emperador de Grecia y Oriente, y las tierras de las que te has apoderado por la fuerza y que detentas hoy sin derecho alguno se convertirán en propiedad legítima».

Para comprender cabalmente la propuesta no hay que olvidar que en el mundo occidental se insinúa con regularidad que los turcos son los herederos de los grandes imperios del pasado. No sólo asimilaron la mayor parte de los reinos conocidos en la Antigüedad, sino que heredaron las virtudes del ejército romano. Tras reconquistar uno tras otro los países que habían estado bajo la órbita de Roma, el ejército otomano parece resucitar el programa imperial; no sólo eso, sino que parece capacitado para  ampliar aun más sus límites. En el siglo XV todavía pervive la esperanza imperial. Debe establecerse un emperador que preparará la segunda venida de Cristo. Resulta característico, por ejemplo, que Carlos VIII, al entrar en Nápoles en 1495, se haga aclamar como rey de Francia, emperador de Constantinopla y rey de Jerusalén.

Se trata, en efecto, de reunir Oriente y Occidente. En el curso del siglo XVI, un texto bíblico goza de una gran popularidad y se ve sometido a diversas interpretaciones, la Profecía de Daniel. La historia es conocida: el rey de Babilonia, Nabucodonosor, tiene un sueño cuya interpretación nadie parece capaz de darle. Presentado al rey, el joven Daniel resuelve el enigma. A partir de ese texto, según Lucette Valensi (Venise et la Sublime Porte), se funda la concepción de las cuatro monarquías como secuencias de la historia del mundo. A las monarquías paganas (asirio-babilónica, persa, griega y romana) debía suceder el establecimiento último del Reino de Dios sobre la tierra. El rabino Isaac Abravanel identificó, a finales del siglo XV, el Imperio otomano como la última monarquía. Apoyándose también en el Libro de Daniel, Francesco Meleto, hijo de un comerciante florentino-boloñés y de una esclava rusa, difunde en Florencia la profecía. Se inspira en conversaciones mantenidas con judíos y musulmanes en el transcurso de sus viajes de negocios a Constantinopla. Anuncia la conversión de los judíos, la de los musulmanes y la renovación de la Iglesia al mismo tiempo. Tras ello llegarán la salvación universal y una era de paz y felicidad. Está, por último, el famosísimo libro de Guillaume Postel, De la république des Turcs, en el cual, tras una extensa descripción del Imperio turco, el autor presenta a Turquía como modelo de monarquía universal cuyo excepcional éxito intenta comprender. Los testimonios de la época siguen refiriéndose a Estambul como Constantinopla, incansablemente comparada con Roma; y se continúa viendo en ella a la antigua capital del Imperio romano. No sólo posee una posición estratégica a todas luces privilegiada, sino la vocación de gobernar Oriente y Occidente, ser la capital del mundo entero. En 1503, Andrea Gritti se extasió ante la belleza de la ciudad: «Se considera el emplazamiento de la ciudad, por las temperaturas, por los dos mares que la protegen a ambos lados, por la belleza de las tierras vecinas, como el más hermoso y feliz no sólo de Asia sino del mundo». Casi un siglo después, Donà repite lo mismo y describe también la posición ventajosa de Estambul entre Asia y Europa, «la excepcional belleza» de su emplazamiento y admite que el espectáculo de la ciudad «es verdaderamente lo más hermoso que puede verse en el mundo». Su prolija descripción de la ciudad, al tiempo que trasluce la obsesión por la monarquía universal que el turco podría realizar, refleja la imagen que el propio sultán quiere ofrecer de su posición: es señor de los dos mares y las dos tierras –la fórmula acuñada en la moneda imperial–, está por encima de todos los hombres y todas las cabezas coronadas, es la sombra de Dios sobre la  tierra. A su capital, la Sublime Puerta, la llama «sede de la felicidad».

Estas «Voces de Estambul», con obras vocales y músicas instrumentales (otomanas, griegas, sefardíes y armenias) en torno de la Sublime Puerta (o la corte otomana de esa Puerta de la Felicidad), son la continuación de nuestra primera grabación dedicada a las músicas instrumentales del Estambul otomano, sefardí y armenio de la época de la publicación del Libro de la ciencia de la música del príncipe moldavo Dimitrie Cantemir. A lo largo de las múltiples investigaciones que hemos tenido que hacer sobre la música, la cultura y la historia de los turcos, hemos sido cada vez más conscientes de la asombrosa ignorancia que existe en Occidente acerca de la historia y la civilización otomana.

Como muy bien señala Jean-Paul Roux en su Histoire des Turcs, «sabemos de los turcos más de lo que sospechamos, pero nada liga todos esos conocimientos». De la escuela recordamos que en 1453 tomaron Constantinopla, que Solimán el Magnífico fue aliado de Francisco I de Francia contra la hegemonía de Carlos V o que en 1572 la flota cristiana infligió una terrible derrota a los turcos en la batalla de Lepanto. El gran Miguel de Cervantes, que perdió la mano izquierda en Lepanto, evoca magistralmente el mundo otomano en La gran sultana (1615). Por Racine, conocemos al sultán Bayaceto; por Molière y su El burgués gentilhombre, las turqueries que seguirán estando de moda en el siglo XVIII. Larga es la lista de los autores que nos han hecho soñar con las leyendas y el mundo otomanos: de Théophile Gautier a Anatole France, de Lully a Mozart, de Pierre Loti a Victor Hugo, sin olvidar las frases de Lamartine o Nerval, ciertos cuadros de Ingres y Delacroix… y los tapices de Bellini, Lotto, Holbein, fabricados en Turquía en los siglos XV, XVI y XVII. Numerosas referencias procedentes del modo de vida y los objetos turcos forman parte de nuestra vida cotidiana. Los kioscos, pequeños pabellones que los turcos llaman köşk. El tulipán, importado del Bósforo por los holandeses, toma su nombre de la forma de turbante, tülbent. Comemos con frecuencia alimentos turcos, y no sólo los pinchos que los turcos llaman shish kebab (şiş kebap). El gusto por el café y los cruasanes (con la forma del emblema que adornaba la bandera de los sitiadores) se puso de moda tras un asedio de Viena por los otomanos, y el yogur (yoğurt), definido como el «alimento nacional de los montañeses búlgaros», es conocido desde tiempos inmemoriales entre los nómadas de las estepas y su nombre se deriva de las expresiones turcas yoğun, “denso o espeso” o yoğunluk “densidad” y yoğurmak “amasar”. Nuestro imaginario incluye también las palabras serrallo, harem, odalisca, cimitarra, los cuadros de los orientalistas, el viento de las arenas… Pasamos así de un repertorio de hechos muy poco conocidos a una sucesión de visiones irreales, más o menos transformadas al albur de nuestra fantasía…

Sin embargo, la realidad es diferente. Los turcos son dos mil años de historia que se extienden del Pacífico al Mediterráneo, de Pekín a Viena, Argel y Troyes. Han entremezclado su destino con el de todos, o casi todos, los pueblos del mundo antiguo: Atila y los hunos, el imperio de los tabgach en la China del norte; un reino judío en la Rusia meridional; la fundación de Samarra, capital abasí; la coexistencia pacífica de todas las grandes religiones en el Asia central uigur; los selyúcidas de Irán; Gengis Jan y la hegemonía mongol; los mamelucos de Egipto; la Rusia vasallizada durante dos siglos por la Horda de Oro; Tamerlán; el Renacimiento timúrida en Samarcanda, en Herat; el Imperio otomano, primera potencia mundial en el siglo XVI; Babur Chab Shah y la fundación del imperio de la India; Atatürk y la revolución nacional en Turquía.

Desde el inicio del siglo XVI hasta su desaparición, el imperio de los sultanes fue parte activa en la política europea. Ni en la vida ni en la música fueron Turquía y Europa mundos separados, replegados en sí mismos, impermeables el uno al otro. Como subraya Jean-François Solnon (Le turban et la stambouline), indiferentes en un primer momento, luego los dos mundos sintieron curiosidad por el otro, quedaron seducidos, incluso fascinados, y al final se abrieron a influencias recíprocas. La Sublime Puerta jugó desde el siglo XVIII la carta de la occidentalización y la Turquía de Mustafá Kemal la culminó sistematizando la labor emprendida, erigiendo a Europa como modelo pero sin renegar de sus propias raíces.

El mensaje de esas maravillosas y fascinantes músicas vocales e instrumentales otomanas, en diálogo con las de músicos griegos, sefardíes y armenios en torno a la Sublime Puerta, nos recuerda que en el Imperio otomano hubo holgada libertad religiosa para los no musulmanes: griegos ortodoxos, cristianos y judíos pudieron seguir practicando su fe en tierra del islam, del mismo modo que la multiplicidad de las lenguas habladas transformó las ciudades otomanas en otras tantas torres de Babel.

JORDI SAVALL
Basilea, 19 septiembre 2011

Traducción: Juan Gabriel López Guix

Tobias Hume (c.1569 – 16 April 1645)

How I became acquainted with the “Musicall Humors” – Jordi Savall (Prague, 28th of May 2004)
It was almost forty years ago, as the hot summer of 1964 drew to its close, that I made the fascinating discovery of the Musicall Humors of Tobias Hume. I had just completed my cello and music studies at the Barcelona Conservatoire and was beginning to study and teach myself the viola da gamba, an instrument which at that time was extremely rare and played by only a handful of pioneers and enlightened enthusiasts scattered all over the world.
After the Trattado de Glosas by Diego Ortiz (Rome, 1553), the first published work essentially devoted to the art of improvisation (for viola da gamba and accompaniment), The First Part of Ayres, containing the Musicall Humors  of Tobias Hume (printed in London in 1605), was the first historical edition of works composed for the solo bass viol. With more than one hundred pieces for this instrument, it became a unique and major source for our understanding of the bass viol’s repertory and historical development.
I was eager to find an opportunity to study these collections with their fascinating titles and intriguing tablatures.  That opportunity came a few months later in London, in the magical silence of the British Library’s Reading Room. I can still remember my excitement in that venerable place as I imagined how Loves Farewell, Death & Life, and the various Souldiers March, Galliards and Resolutions might sound, and tried to crack the code of those old notation systems and tablatures.

Jordi Savall – Le Royaume Oublié – 2

A ilustração musical da obra The Forgotten Kingdom/Le Royaume Oublié, expressa através da arte trovadoresca, relata a intolerância e perseguição por parte da igreja católica sobre os cátaros, no que se constitui como um compêndio sobre a história do sul da Europa nos séculos XI a XIV. Quem tiver a bondade de ouvir as cerca de duas horas deste vídeo (enquanto permanecer em rede), não dará o tempo por perdido.

Llibre Vermell de Montserrat

El Llibre Vermell (Libro Rojo), es un manuscrito medieval conservado en el Monasterio de Montserrat (Barcelona), que constituye uno de los pilares de la música medieval española. Fue copiado en los últimos años del siglo XIV, y debe su nombre a su encuadernación en terciopelo rojo, hecha a finales del siglo XIX. Contiene una colección de cantos medievales, y otro contenido de tipo litúrgico, que data de finales de la Edad Media.
El propósito con que fue redactado el Llibre Vermell, lo explica con detalle una nota redactada en latín (fol. 22r), en la que se advierte a los peregrinos que debían evitar “las canciones vanas y los bailes poco honestos durante su viaje y estancia en Montserrat”. Cantar y bailar en la iglesia, era una costumbre medieval bien arraigada, frente a cuyos abusos reaccionaron múltiples sínodos y concilios.
Los cantos son en catalán, occitano y latín y son todos de autor desconocido. A pesar de que la colección fue copiada a finales del siglo XIV, la mayor parte de la música se cree que es anterior. Por ejemplo, el motete “Inperayritz de la ciutat joyosa”, posee un texto distinto para cada una de las dos voces, estilo que ya no se utilizaba cuando el manuscrito fue copiado. Via.

O vídeo completo, aqui.

A Cristo Crucificado

Não se sabe quem escreveu este soneto A Cristo Crucificado, impresso pela primeira vez no Libro intitulado vida del espíritu, de Antonio Rojas, editado em Madrid em 1628. As atribuições da sua autoria que têm sido feitas (a Santa Teresa de Ávila, S. Francisco Xavier, Pedro de los Reyes, Santo Inácio de Loiola, Lope de Vega, etc.) não são credíveis.

in Antologia da Poesia Espanhola do Siglo de Oro, segundo volume – Barroco
selecção e tradução de José Bento
    Não me move, meu Deus, para querer-te

o céu que tu me tens já prometido;
nem me move o inferno tão temido
para deixar por isso de ofender-te.

    Moves-me tu, Senhor; move-me o ver-te

cravado numa cruz e escarnecido;
move-me ver teu corpo tão ferido,
tua morte e insultos a erguer-te.

    Move-me o teu amor, de tal maneira

que, mesmo sem o céu, inda te amara
e, mesmo sem o inferno, te temera.

    Nada tens que me dar pra que te queira;

pois embora o que espero não esperara,
o mesmo que te quero te quisera.

Cristobal de Morales “Missa Pro Defunctis”, a 5 – Introitus
La Capella Reial De Catalunya | Hesperion XX | Direction: Jordi Savall (1992) Astree

Jordi Savall e Dimitri Psonis na Igreja de St. Maria do Castelo

Foi muito intimista, o concerto de ontem na Igreja de St. Maria do Castelo, integrado no 17º Festival Internacional de Música de Castelo Branco e do qual já aqui tinha dado nota. O ideal, como dizia hoje um amigo, seria se houvesse menos luz; No entanto, a posição privilegiada em que me encontrava permitiu gravar a maior parte das peças em vídeo, apesar da fraca expectativa em relação à qualidade do produto final; Ainda assim, tenciono partilhar o que puder no tubo. No final, tive ocasião de cumprimentar os músicos e constatar que Savall é de facto um ser humano luminoso e afável.

Várias vezes destruída ao longo dos séculos e sucessivamente reedificada, a igreja de Santa Maria do Castelo, localizada no interior da primitiva alcáçova, é actualmente o resultado de inúmeras intervenções arquitectónicas.
Desconhecemos a data da sua fundação, sendo certo que já existia em 1213, pois a igreja aparece referenciada nessa data, no foral de Pedro Alvito.
Na centúria de seiscentos, tal como aparece na planta da vila, a igreja apresentava ainda uma traça tipicamente românica, de planta rectangular com abside arredondada. Esta essência românica conservar-se-ia pelo menos até ao início do século XVIII, segundo as descrições no Tombo da Ordem, de 1706.
Apesar de ter sido muito afectada por sucessivos confrontos nos séculos XVII e XVIII (1640 – Guerra da Independência; 1704 – Guerra da Sucessão de Castela; 1762 – Invasões Franco-Espanholas e 1807 – Invasões Francesas), foram sobretudo as obras realizadas no último quartel do século XIX que contribuíram para a descaracterização da traça original, deixando apenas vestígios na fachada Norte, que ficou parcialmente soterrada.

“O portal principal, guarnecido com círculo de meia laranja em pedra, fundado em quatro colunas – obra antiga que dizem ser dos templários, com uma janela exterior. Porta travessa a Sul e seis frestas gateiras três por cada banda que dam luz à dita igreja… No interior, um coro situado sobre a porta principal o qual ao prezente esta de todo arruinado”

Primavera Musical

PRIMAVERA MUSICAL 2011 – 17º Festival Internacional de Música de Castelo Branco

18 de Abril – 21h30 | Governo Civil de Castelo Branco | BRODSKY QUARTET (quarteto de cordas)
20 de Abril – 21h30 | Governo Civil de Castelo Branco | MIAR DOS GALOS
22 de Abril – 18h00 | Igreja de St. Maria do Castelo | JORDI SAVALL C/ Dimitri Psonis
Concerto dedicado a Amato Lusitano, nos 500 anos do seu nascimento
ORIENTE – OCIDENTE | Diálogo da Música Antiga e da Música do Mundo
PROGRAMA
Alba (Rebab & Percussão) – Traditional (Castellón/Berber)
Danza del Viento – Sefardita/Andaluzia
Saltarello (CSM 77-119) – Alfonso X O Sábio
Istampitta: La Manfredina – Trecento mss. (Itália, Século XII)
Makam ‘Uzäl Sakil “Turna” – Mss. de Kantemiroglu (Turquia)

La Quarte Estampie Royal – Le manuscrit du roi (Paris, Século XII)
Nastaran (Naghma instr.) – Traditional (Afeganistão)
Yo me enamorí d’un ayre – Sephardic (Alexandria)
Der Makam-i Hüseynï Sakïl-i A^ga Riza – Mss. Kantemiroglu, (Turquia)

Rotundellus (CSM 105) – Alfonso X O Sábio
La Seconde Estampie – Le manuscrit du roi (Paris, Século XII)
A la una yo nací – Sephardic (Sarajevo)
Lamento di Tristano – Trecento mss. (Italy, Século XII)
Danza de las Espadas – Traditional (Andaluzia)
El Rey Nimrod – Sephardic (Istanbul)
Danza ritual – Traditional (Berber/Andaluzia)
Chahamezrab – Traditional (Persia)
Ductia (CSM 248) – Alfonso X O Sábio
Saltarello – Trecento mss. (Itália Século XII)
6 de Maio – 21h30 | Governo Civil de Castelo Branco | RICARDO ROCHA (guitarra portuguesa)
8 de Maio – 17h00 | Conservatório Regional de Castelo Branco | ENSEMBLE CONTRAPUNCTUS
2 de Junho – 21h30 | Cine-Teatro Avenida | “A VIÚVA ALEGRE”, ópera de F. Lehár
Escola Superior de Artes Aplicadas
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